lunes, 11 de noviembre de 2013

Capítulo 9

¿Debería odiarte? ¿Debería odiarte por dejarme de esta forma? Pues si debería odiarte, que Satanás me perdone, porque te sigo amando de la misma forma que ayer...
Quiero que a distancia notes mi dolor, porque si no notas este ardor en mí, significa que no me amas tanto como yo a ti. 
Tu ausencia en mi corazón hace que me duela todo el cuerpo, impidiendo que pueda mover alguna articulación. En mi cama tumbado sin saber qué hacer, si llamarte o dejarte tranquila. Pero es que necesito tanto oír tu voz, bonita... 

Ayer me entraron ganas de matarme cuando supe que no me perdonabas, sé que fui un completo idiota, te fallé y te dejé sola. Sólo espero que me perdones pronto, que me vuelvas a llamar 'Jussy' o que me vuelvas a hacer reír con cualquier cosa. Eres la mujer perfecta sin duda alguna. Y sé que sin tus alas no puedes volar y que ahora te sientes pequeña, pero no tienes idea de lo grande que eres. Eres un ejemplo a seguir, y sé que podrías ayudar a mucha gente con problemas parecidos al tuyo. 

Algún día te leeré esta carta, y quiero que ese día me hayas perdonado y sigamos con nuestra historia a medio escribir.

Te quiero, te quiero y nunca me cansaré de repetírselo al diablo.

·


Ando tranquilamente, sin prisa alguna. La verdad es que estoy andando despacio... Pero me da igual.
Me giro y veo a la chica de ayer, ¿Natalie? Sí eso. Va con unos cascos y anda rítmicamente, haciéndome sonreír.
Me quedo quieto, esperándola. Levanta su cabeza y me ve, sonríe y se quita los cascos, acercándose a mí.
—Hola.—dice.
—Hey. Oye, quería disculparme por lo de ayer, no estoy en el mejor momento de mi vida y la pagué contigo sin querer.—frunce su ceño mientras mantiene su sonrisa.
—Oh vamos, no tienes que disculparte con una niña de 14 años como yo. Y no estoy molesta, así que no te preocupes.—echa hacia un lado su largo pelo dorado.
Arqueo las cejas.
—¿Tienes 14 años? Aparentas a más.—meto mis manos en los bolsillos de mis jeans.
—Eso me dicen.—se encoge de hombros y sonrío.—¿Tienes algo qué hacer, o te vienes conmigo a tomar algo?—pregunta.
Me quedo pensando, y puede que me venga bien olvidarme un poco de todo esto, ¿no?
—Claro, vamos a tomar algo. Pero yo invito y no acepto un no por respuesta señorita.—asiente riendo y empezamos a andar.

Narra Caitlin.

—¿Puedes sola?—mi hermano se asegura y asiento.—Vale, te esperamos fuera.—sonrío en forma de respuesta y sale de la habitación. 
Suspiro y me levanto de la cama, ando hacia la puerta y salgo. 
Y me sorprendo al ver a Jazzy caminar hacia mí. Frunzo mi ceño y se pone frente a mí.
—¿Estás ya bien?—asiento.—Me alegro, al menos uno de los dos está bien.—mi ceño sigue fruncido.—¿Qué coño le dijiste a Justin? Está hecho mierda.—suspiro cansada.
—Simplemente no puedo perdonarle. Ponte en mi pellejo Jazzy, y me entenderías.—suelta una risa sarcástica.
—¿Sabes acaso que mi padre lo echó de mi casa? Encontró droga y lo acusó a él. Resultó que la coca era de Jaxon, pero Justin lo cubrió. Y claro, como Justin en el pasado estuvo con la droga, pues ya parecía que era obvio.—me quedo de piedra al oír todo eso de golpe.—Que sepas que te has comportado como una perra con él. Te has perdido a un tío de puta madre que respeta a las chicas sean rellenitas, feas o tengan alguna enfermedad. Sé que él te ha defendido siempre de todo, pero parece que si él comete un puto error ya es lo peor del mundo.—niega con la cabeza.—Llámalo si quieres, el muy gilipollas está muy pillado por ti Cait.—suspira.—Me voy, ya te dije todo lo que tenía que decirte.—se gira y se va sin más.

¿Qué cojones...?

·

Juego con mi móvil, girándolo y tirándolo en el aire para luego cogerlo nuevamente. Trago saliva y marco su número. Le doy a 'llamar' y me lo coloco en la oreja.
Primer pitido.... Segundo pitido.... Tercer pitido....
Mi corazón empieza a latir con fuerza, bombeando mi sangre más rápido.
Salta el contestador. Suspiro y cuelgo. Vuelvo a llamar y me coloco de nuevo el móvil en la oreja.
Niego con la cabeza al ver que no lo coge y finalizo la llamada, dejando el móvil a mi lado de la cama. Las lágrimas se acumulan en mis ojos y salen sin pensárselo dos veces siquiera.
Definitivamente soy gilipollas.... una cabrona y una perra por haberle hecho esto.

Narra Justin.

—Ya estoy.—me siento en la silla y me sonríe.
—Te han llamado dos veces.—dice mirando mi móvil. Lo cojo y miro las llamadas perdidas. Son de Caitlin.
—Oh, gracias por decírmelo.—guardo mi móvil en el bolsillo de mis jeans.
Natalie mira la hora en su reloj de pulsera.
—Justin me tengo que ir ya.—se levanta y yo hago lo mismo.
—Claro, te acompaño si quieres.
—Vale.—esconde un mechón rubio tras su oreja y ando hacia ella.
—Vamos.—asiente y empezamos a andar.

·

¿Debería llamarla? No, eso quedaría muy de desesperado... coño, si es que lo estoy. Necesito oír su voz.
Échale cojones y mándala a la mierda.
Pero yo la quiero, si no la llamo creerá que no quiero nada con ella.
No joder, si no la llamas ella estará ansiosa y ella te volverá a llamar.
Me la suda, yo quiero hablar con ella.
Que no la llames idiota. Tienes a Natalie, es preciosa y muy simpática, Caitlin es el pasado.
Sí, me voy a liar con una niña de 14 años, vale. Y Caitlin no es el pasado, es mi presente y mi futuro.
Haz lo que te salga de los huevos.
Eso es exactamente lo que voy a hacer.
Suspiro y marco su número, trago saliva y me coloco el móvil en la oreja izquierda, esperando a que lo coja.
Y al tercero lo coge. Mis manos empiezan a sudar.
—¿Justin?—en mi garganta se forma un nudo, impidiéndome articular palabra alguna.
—Ho-hola.—tartamudeo.
—Lo siento. Tu hermana hoy vino al hospital justo cuando me iba a ir a mi casa, y me lo explicó todo. Yo, yo no sabía nada. He sido una estúpida, perdóname.—su voz va disminuyendo.
Humedezco mis labios y rasco mi nuca torpemente con mi mano libre.
—¿Te lo contó todo?—pregunto con miedo.
—Sí, ¿por qué no me dijiste que en el pasado tuviste esos problemas?—suspiro.
—Tenía miedo a que no quisieras verme más...—me encojo de hombros, como ella me pudiese ver...
—Eso es estúpido, por una cosa así no voy a decirte nada. Sólo que es el pasado, y el pasado pasado está.—esta vez suspira ella.—Cuando tu hermana me contó todo lo que pasó, entendí todo. Pero, joder, aún no entiendo por qué no me dijiste nada Justin.
—Lo sé, y lo siento. Pero no podía despedirme de ti e irme. Mi puto problema es que le cojo mucho cariño a personas que me importan y luego cuando las tengo que dejar ir... no puedo. Es que joder, no podía irme como si nada, yo quería quedarme contigo. Te juré que estaría contigo todo el tiempo en el hospital, pero te fallé... Y eso me mata por dentro y por fuera.—me siento en el filo de la cama y apoyo is codos en mis rodillas.
—No te disculpes más, no importa.mentira, sí que le importa.
—Cait te conozco y sé que sigues molesta. Pero te prometo que voy a volver a por ti, ¿vale?—muerdo mi labio.
Suelta un pequeño suspiro.
—¿Por qué antes de prometer tantas cosas, intentas hacerlo?—dice algo cansada.
—Ya, pero prometí que me quedaría contigo, y eso cumpliré, cuando vuelva a por ti.—suelta otro suspiro.
—Mira, tengo que irme. Mañana hablamos, ¿te parece?—suspiro esta vez yo. Sigue molesta, normal...
—Claro. Adiós Cait.
—Adiós Jussy.—dice con diversión y cuelga. Sonrío de lado levemente y finalizo la llamada.

Maldita sea la hora en que Dios repartió el amor por el mundo. Tiene sus putadas esto eh... aunque se siente bien estar enamorado oye...

Narra Caitlin.

Doy una calada al cigarro entre mi dedo índice y mi dedo corazón. Trago el humo lentamente, haciendo que éste entre bien en mis pulmones, llenándome de placer puro....y de nicotina.
Suelto el humo y trago saliva, notando el amargo sabor del tabaco. No me gusta, pero un cigarrito de vez en cuando no viene a mal.

Con mi mano libre echo mi pelo hacia atrás, abultando un poco más mi pelo. Doy otra calada al cigarro en mi mano derecha y hago lo mismo que antes.

Realmente hecho mucho en falta a Justin. Lo necesito más que nunca, pero supongo que dios quiso separarnos un tiempo a ver si podemos sobrevivir sin estar un puto día el uno sin el otro.... ¿Funcionará?

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RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.

Bueno, pues ya por fin subí el puto capítulo. Mira, no sé si os está gustando o qué coño, pero yo sigo poniendo lo que tengo en mente. Si queréis algún cambio, no dudéis en decírmelo por twitter. No muerdo.... a no seeeer.

Pues eso, que como siempre me dejéis vuestra opinión por twitter o por aquí, en blogger. 
Votar abajo en las reacciones, es gratis so.... 

Gracias por leer y por tener paciencia, de verdad. Y muchas gracias por los 37 RT's. Sois increíbles.

Os adoro ♥

Donna Scars

domingo, 3 de noviembre de 2013

Capítulo 8

Narra Justin.

—Me odia, abuela. Ella me odia.—sorbo los mocos de mi nariz, mientras me limpio las lágrimas de mis mejillas.
—Oh cariño, ven con la abuela.—me abraza a ella y me dejo mimar.—Seguro que sólo te colgó porque no se esperaba esa respuesta mi amor.—me acaricia la mejilla con ternura.—Nadie en este mundo puede odiar a una persona tan buena como tú mi niño.—me besa en la frente y suelto un sollozo. Mi labio inferior tiembla y abrazo a mi abuela con fuerza, aferrándome a la única persona que tengo ahora mismo.
—Yo la quiero, la amo. Ella es tan fuerte. Te encantaría abuela.—suelta una leve carcajada y me separa un poco de ella.
—Eso lo tengo por asegurado.—me quita las lágrimas de mis mejillas con sus pulgares.—Estás tan grande y tan guapo.—sonrío sin poder evitarlo.
—Pues tú estás igual de guapa que siempre.—ríe por mi respuesta.
—No intentes nada conmigo hijo.—reímos y la abrazo fuerte de nuevo.
—Te quiero abuela.—me acaricia la espalda.
—Y yo Jussy.—el pecho se me contrae cuando me dice 'Jussy'. Así es como me llamaba Cait...


Narra Jazzy.

—Mi hermano no quería deciros nada porque simplemente, no le gustan las despedidas.—me encojo de hombros.
—Pero, va a volver, ¿verdad?—dice Phil.
—No lo sé, supongo.
Todos se quedan en silencio, Ryan y Chaz miran el suelo. Phil mira sus manos, mientras que tensa su mandíbula. Jack y Hugo tienen la mirada perdida. Y las chicas... las chicas nada. Menos Bella, que tiene los ojos humedecidos.
—Pero, ¿qué pasó para que se fuese?—Bella dice con la voz rota.
—Mi padre... Mi padre encontró droga y-
—¿Ha vuelto a recaer?—Bella casi grita, niego con la cabeza.
—Era de Jaxon, pero mi hermano quería cubrirlo y dijo que era suya. Mi padre se puso echo una fiera, le pegó un puñetazo y le dijo que se fuera.—escondo un mechón de mi pelo tras mi oreja derecha.
—Joder.—Jack masculla y rasca su nuca.—¿Y Cait? ¿Lo sabe?—asiento.
—Mi hermano antes llamó, me dijo que Cait ya lo sabía, pero quería que le dijese que no se enfadase... Joder, Justin está ahora mismo hecho una mierda.—mis ojos se humedecen con facilidad. Bella viene hacia mí y me abraza.
—Tranquila mi amor, ya verás como todo irá bien ahora. ¿Vale?—intenta consolarme.

Narra Justin.

Muerdo mi labio con nerviosismo. Salta el contestador y le meto una patada a la pared.
Finalizo la llamada y tiro el móvil a la cama. Agarro mi pelo y tiro de éste con frustración. Me quedaré calvo al final...
Salgo de la habitación y bajo las escaleras corriendo.
Entro en la cocina y mi abuela viene hacia mí.
—Cariño, voy a ir a comprar. Date una vuelta cielo, te vas a aburrir todo el día metido en casa.—asiento y me da un beso en la mejilla.—En un rato vuelvo.—asiento y se va.
Suspiro y decido en salir a dar una vuelta. 

Hace un frío de mil demonios, pero aquí la gente va en manga corta y ni se inmuta. Claro...
Meto mis manos en los bolsillos de mi sudadera y sigo andando. Llego a una plaza bastante grande, hay mucha gente, niños corriendo... Sigo andando por en medio de la gente, que me mira algo raro, ya que voy congelado y ellos tienen hasta calor con manga corta o tirantes.
Suspiro y veo un banco libre, decido ir hacia éste y sentarme.
Apoyo mis codos en mis rodillas y pienso en cómo poder pedirle perdón a Cait. 
—Perdona, ¿me puedo sentar?—levanto la cabeza y veo a una chica rubia de ojos verdes intensos y claros. 
—Claro.—me sonríe y se sienta a mi lado. Sigo pensando en mis cosas, pero la chica vuelve a hablar.
—No eres de aquí, ¿cierto?—la miro y niego con la cabeza.—Se nota por cómo vas vestido. En realidad hace frío, pero los canadienses nos acostumbramos a vivir con ello.—le sonrío y asiento, como si me importase algo.—¿Cómo te llamas?—su voz vuelve a penetrarse en mi cabeza. Suspiro.
—Justin.
—Natalie.—me cede su mano, la miro y decido aceptarla. Le doy un pequeño apretón y vuelvo a mi posición de antes.—Será mejor que te deje solo, parece que no quieres compañía ahora.—se levanta del banco y sin más se aleja. 
Froto mis ojos desesperado y me levanto del banco. No puedo más, la necesito joder.

Narra Caitlin.

Mi móvil no deja de sonar. Bufo y lo agarro, veo "Justin" en la pantalla y lo dejo en la mesita de nuevo.
—Caitlin, cógeselo.—Bella coge el móvil y me lo cede.
—No.
—Joder Caitlin, no deja de llamarte coño.—niego con la cabeza y veo como descuelga y me lo cede.
Abro la boca y empujo su brazo.
—Cógelo.—vocaliza y bufo, cogiéndolo y poniéndomelo en la oreja.
—¿Cait?—la voz de Justin hace que me derrita.
Un nudo se forma en mi garganta.
—¿Cait? ¿Estás ahí?—su voz suena rara.
—Sí.—digo con dificultad. 
—Caitlin, déjame explicarte por favor. No me cuelgues.—intento tragar el nudo de mi garganta, pero no baja ni a tiros.
—Habla.—quiero parecer "dura", pero con él no puedo.
—Gracias.—suspira, y puedo notar que está temblando. Frunzo mi ceño.—Nena, siento no haberte explicado nada antes de irme. Pero si estaba un minuto más contigo contándote lo que pasó, me derrumbaría porque, joder me ha sido imposible separarme de ti. Te necesito más que nunca, no pego ojo en toda la noche pensando en que te he fallado. Te prometí que nunca me alejaría de ti, y ahora estoy en otro puto país. Soy un mierda.—su voz va rompiéndose.—Perdóname, por favor.—suelta un sollozo y puedo notar como se aleja el teléfono, para que no lo escuche.
Llevo mi mano derecha a mi boca y muerdo mi labio superior, sin saber qué hacer o decir.
—Te necesito.—susurra.

Narra Justin.

—Te necesito.—susurro, mordiendo mi labio.
—Yo... No puedo.—y cuelga. 

Mis pulmones se vacían por completo. Las lágrimas dejan de salir y en mis mejillas se secan las que quedaron allí. En mis ojos se forma un escudo, no dejando salir ninguna lágrima más. Quito el móvil de mi oreja y lo miro anonadado. Mi boca se seca y mi en mi corazón se abren mil grietas a la vez, destruyéndolo por completo. 

Dejándome completamente roto y vacío por dentro...

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RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.

Bueno... Después de unas semanas ya estoy aquí. Siento haber tardado, pero como soy tan puta cabezona, hasta que han habido 30 RT's no he subido, porque soy muy zorra...

Gracias a las que me han recomendado, de verdad que es importante para mí que os guste esta novela y no queréis que la deje, gracias.

También os pido perdón por haber sido tan borde en el comentario que dejo siempre al final del capítulo, en el 7 fui muy perra. Lo siento, estaba muy molesta...

Espero que os haya gustado, y estar atentas con Natalie, algo pasará con ella. Es lo más lógico... 
Como siempre, dejadme vuestra opinión por twitter o por blogger y votad en las reacciones de abajo. Thanks.
Os adoro ♥

Donna Scars.