domingo, 26 de enero de 2014

Capítulo 12

Narra Caitlin.

Abro los ojos, encontrándome a un Justin dormido de lado, como mirándome. Me sobo un poco los ojos y sonrío sin poder evitarlo.
Tiene su boca abierta, y por su comisura cuelga un poco de baba. Empiezo a reír en un susurro, así provocando que mis ojos se agüen.
Su pelo desaliñado, hacen que algunos de los mechones de su flequillo caigan en su frente. Con cuidado los aparto y gruñe. Dice algo que no logro oír y me tapo la boca, riendo de nuevo.
—Caitlin, estás muy buena.—dice con la baba colgando.—Hazme tuyo, yo te dejo.—murmura y ronca. 
Y ahí es cuando no puedo más y estallo en una carcajada, llorando de la risa. Abre los ojos, asustándose y me mira.
No paro de reír, simplemente porque no puedo. 
—¿Qué pasa? ¿De qué te ríes? ¿Por qué tengo baba colgando?—se limpia la boca y mi risa va cesando.
—Ay.—me seco las mejillas y lo miro. Tiene su ceño fruncido.Caitlin, estás muy buena. Hazme tuyo, yo te dejo.—imito su voz de dormido.
—Serás hija de puta.—empieza a reír y me uno a él.
—Te pongo palote eh.—me incorporo y asiente. Dejo de reír y arqueo una ceja.
—Es la verdad, no puedo mentirte ratona.—se pone boca-arriba con cuidado.
—¿Ratona?—frunzo mi ceño.
—Tú me llamas Jussy, yo te llamo ratona.—me mira y mueve las cejas con rapidez.
Niego con la cabeza y me levanto de la cama. 
—¿Dónde vas?
—A vestirme.
—Ven, ayúdame a levantarme un segundo, Cait.—asiento y me acerco a él. Agarro sus manos, pero cuando voy a tirar, tira él de mí. Haciendo que caiga encima suya.—Vuelve conmigo ratona. Por favor.—susurra a centímetros de mi cara. 
—Joder Justin.
—Por favor. Esta vez, antes de prometerte nada, me aseguraré antes de poder cumplir. Nena te necesito, eres la luz que alumbra mi oscura vida.—trago saliva y cierro los ojos, los vuelvo a abrir y suspiro.
—No sé Justin...
—Caitlin, nos amamos. Al menos yo a ti te adoro, eres... eres tan bonita, tan buena, tan cabezota, tan perfecta para mí. Te necesito Cait, y sé que tú a mí también me necesitas.—me abraza por la cintura, sin dejarme escapatoria alguna.
Un silencio se crea en la habitación... 
—A la mierda todo. Estoy enamorada.—lo agarro por las mejillas y pego nuestros labios.
Nuestras lenguas se juntan, después de mucho tiempo. Mi estómago cae al suelo, dejándome en las nubes.
Me separo de él y me incorporo, quedando sentada encima de su cintura. Humedezco mis labios y empiezo a subirme la camiseta.
—Cait, no juegues con fuego.—murmura con la voz ronca.
—Deja que me queme.—me la termino de quitar, quedándome en sujetador.
—Oh dios.—muerde su labio con fuerza.—Cait, no tengo condones nena.—dice, maldiciendo.
Bufo y me levanto de nuevo.
Otra vez será.—Cojo mi ropa y me pongo la camiseta de ayer. Me deshago de los "pantalones" del pijama y me pongo los shorts. Me calzo y miro a Justin, el cual me ha observado en todo momento.—Venga Justin, a levantarse de la cama.—doy una palmada y ríe.
—Pues ayúdame, esta vez de verdad. No puedo levantarme.—dice entre risas. Sonrío y voy hacia él nuevamente, esta vez lo ayudo a levantarse.
—¿Te duele aún?—niega con la cabeza.
—Sólo me molesta.—se estira con cuidado y entonces lo veo. Empiezo a reír exagerada, sin poder evitarlo. Me mira con su ceño fruncido.—¿De qué te ríes ahora?—me mira sonriendo.
Señalo su entrepierna y se mira. Me vuelve a mirar y niega con la cabeza.
—Que sepas que es por tu culpa, yo no quiero saber nada más.—se encoge de hombros y se gira, yendo a su armario. 

·

—¿Papá?—nadie contesta. Me encojo de hombros y agarro la mano de Justin.—Vamos, no está.—entramos en mi casa y subimos las escaleras, para ir a mi habitación.
Cierro la puerta después de entrar en mi habitación y voy hacia mi escritorio. Abro los cajones, buscándolo.
—¿Qué buscas?—la voz de Justin suena detrás de mí.
—Condones. Mi madre me regaló una caja por si las moscas.—los veo en una esquinita del cajón y los cojo. Cierro el cajón y me giro a Justin.
—Madre mía.—mira la caja medio riendo.—¿Qué te ha dado por follar ratona?
—No, follar no. Contigo haría el amor eh, así que... Mis hormonas están ya por las nubes Jussy. Necesito sexo....—me encojo de hombros, sonrojándome un poco.
—Pues eso se arregla en un segundo.—viene hacia mí, me agarra de la cintura y empieza a besar mi cuello.
—Un momento Justin.—se separa  de mi cuello, mirándome fijamente a los ojos.—Que hay una cosa que tengo que decirte antes.—muerdo mi labio, nerviosa.
Arquea las cejas.
—Es que, pues verás... Yo antes, nunca he tenido lo que digamos sexo.—murmuro, con miedo a que se ría o algo.
—¿Eres virgen?—pregunta curioso.
—Un poco.—me encojo de hombros.
—Yo también.—frunzo mi ceño.
—Ya, claro.—digo sarcástica.
—Vale, es mentira. Pero que no pasa nada Cait. A cada uno le viene como le venga, no puedes decidir un día que quieres perder la virginidad.—me acaricia la mejilla.
Suspiro.
—¿Tú con cuántos la perdiste?—pregunto.
—Con trece, creo.—frunce su entrecejo, intentando recordar.—Sí, a los trece.
—Joder, y yo a punto de cumplir los 17.—bufo y me siento en mi cama, dejando la caja a un lado.
Se sienta a mi lado y me agarra de la barbilla.
—Ahora mismo no estás preparada, estás confusa y deseando quitarte ese peso de encima... Y así no se hace esto ratona. Tienes que esperar, hasta que un día tú me digas que estás preparada. ¿Vale?—asiento y me da un beso en los labios. Pero antes de que se separe, lo atraigo de nuevo y empezamos a devorarnos.
Oigo la puerta abrirse, pero no me separo hasta que...
—Oh, no sabía que...—nos separamos y veo a mi padre al pie de la puerta. Hostia, los condones.—¿Qué es eso?—entra y cojo rápidamente la caja.
—Nada, sobres para el resfriado.—digo rápidamente.
Justin soltó un carcajada, que le duró poco, cuando le di un pellizco en el brazo. Contuvo la respiración.
—Bueno, sólo vine para avisarte que hoy tengo turno de noche. Y la verdad no me gusta dejarte sola, y lo sabes cielo. ¿Podrías llamar a Bella? Para que te haga compañía.
—Se puede quedar Justin conmigo.—me encojo de hombros.
—Sí, claro. Después de ver la caja de "sobres para el refriado".—hace comillas en el aire y mis mejillas cogen un color rojizo.—Pues eso, llama a Bella. Justin vuelve a casa, no quiero ser abuelo hijo. No aún.—le guiña un ojo a Justin, bromeando y se va.
—Amo a tu padre.—giro mi cabeza, mirándolo con mi ceño fruncido.—¿Qué? Es la ostia.—se encoge de hombros y río leve.
—Bah, igual hoy te quedas conmigo, ¿a que sí?—me tiro a su cuello, cayendo los dos tumbados en la cama.
—Me arriesgaré a que luego tu padre me saque los testículos por la boca.—asiente y rompo en una carcajada.
—Eres un bestia.—lo agarro de las mejillas y le doy un casto beso en los labios.

·

—Justin...—susurro, rompiendo el silencio en mi casa. Es de noche y no tenemos ganas de hacer nada, así que sólo estamos en el sofá, yo encima suya, tumbada y apoyándome en su pecho como almohada.
—Qué.—responde también en susurro.
—¿Puedo tirarme un flato? Me lo llevo aguantando desde que cenamos...—empiezo a temblar, ya que Justin está riéndose en silencio. Cuando no puede más, empieza con una sonora carcajada.
—Adelante mujer, confianza ante todo.—dice entre risas. Me dejo llevar y sale un enorme eructo, haciéndonos reír a los dos. A él con más fuerza.—¡Dios!—me levanta de encima suya y se tira al suelo. Es gilipollas el pobre.
No deja de reír en el suelo, se levanta aún riendo, secándose las lágrimas.
—Ha sido más grande que tú. ¡Sal de su cuerpo Satanás!—bromea y le saco mi dedo corazón con mucho cariño.
Me siento en el sofá y él se sienta a mi lado.
—Ostia, has dejado un olor.—hace un intento de arcada y le pego en el brazo.—No me maltrates más.—me mira contento, con sus ojos brillando y con una sonrisa blanqueada de oreja a oreja, dejándome anonadada.
—Aw, pero si sabes que lo hago todo con amor.—beso su hombro desnudo, por su camiseta de tirantes.
Niega con la cabeza y pasa su brazo por detrás mía.
—Vamos a hacer algo, ¿no? Es que me aburro ratona.—de un rápido movimiento, me siento encima suya. Paso mis brazos por su nuca, agarrándome a ésta.—Cait, vamos a dormir.—se levanta conmigo en brazos, como si me tratase de una niña pequeña. Doy un gritito de alegría y lo oigo reír.
—Papi.—bromeo.
—Hija de puta.—murmulla riendo aún. Llega a mi cuarto y me deja en la cama.—Oye, ¿cómo tienes la pierna?—se pone de rodillas frente a mí, apoyándose en mi regazo.
—Bien, supongo.me encojo de hombros, sin darle mucha importancia. Frunce su ceño.
—Enséñamela, quiero verla mejor. Ayer no me fijé apenas.—se sienta en el suelo, mirando mi pierna.
—Justin, eres un poquitín pesado.—me tumbo bocabajo y abro las piernas, ocupando casi toda mi cama.
—Y tú anormal y nadie te dice nada.—río leve y noto el colchón hundirse por un lado.—¿Tienes sueño ratona?—su cálida voz suena a mi lado derecho. 
—Bueno... puedo aguantar.—giro mi cabeza hacia él, mirándolo con una media sonrisa. Me devuelve la sonrisa encantado y se inclina para darme un beso en la mejilla.
—Cait, puedo... ¿puedo preguntarte algo?—se atranca. Frunzo el ceño y me las apaño para quedar sentada en la cama.
—Claro.
—No quiero para nada que te sientas mal o algo, sólo me gustaría saberlo...—asiento y suspira. Su mano izquierda agarra la mía derecha, acariciándola.—Cuando nos conocimos, bueno, o nos volvimos a encontrar en la playa... Me dijiste que ya me contarías más adelante lo del accidente.—dice con calma y atrancándose casi. Está nervioso.
Arqueo las cejas.
—¿Quieres saber lo que pasó?—pregunto. Asiente mirándome con ternura.—Bueno, pues acababa de empezar mi primer año en la secundaria y decidí pasar un fin de semana en casa del lago de mi amigo con siete otras amigas en agosto de 2009. Nos estábamos divirtiendo mucho. Me decía a mí misma: "Este año va a ser increíble." Pasamos el día fuera por primera vez con la música a todo volumen del lago, haciendo piruetas y aventando a todos al lago. Me estaba divirtiendo mucho y me olvide de todo lo demás.—hago una pausa.Dos de mis amigas y yo estábamos montando el Jet Ski, estábamos haciendo piruetas, como todo el mundo en la moto acuática. Todos estábamos en el agua, nos aventamos del Jet Ski, y mientras estábamos en el agua nos quejábamos porque se nos metía el agua en los oídos. Pensando que era malo, no podía imaginar lo que estaba por venir.—Trago saliva, recordando ese día como si hubiese sido ayer.Es curioso cómo nos quejamos de un dolor de cabeza o algo con poca importancia. Pero siempre hay alguien peor que tú, no importa lo mal que parece.—me da un apretón en la mano, cosa que agradezco para que me ayude a seguir.Mis otros dos amigos estaban en el lado izquierdo de ella mientras yo estaba a la derecha. Cuando gire mi cabeza, vi el barco que venía directo hacia mí. El conductor estaba mirando detrás de él, así que nunca me vio.—mi voz empieza a temblar.Antes de que pudiera tratar de nadar lejos de ella, me tiró la cabeza hacia atrás.—lágrimas salen por sí solas de mis ojos.La-las hélices picaron a mi pierna izquierda, y rompió a través de mis músculos, los nervios, la piel y la arteria principal que conduce a mi corazón.—Justin se lleva a su boca mi mano y la besa muchas veces, manteniendo ésta ahí para calmarme, pero no funciona.El poste de metal unido a la hélice fue a través de mi pierna derecha y me rompió el fémur. Miré hacia atrás tan pronto como me golpeó, y mis amigos en la canoa que me pasó por encima, también. El tipo que conducía el barco ni siquiera sabía que él me golpeó por lo que siguió conduciendo.—suelto un sollozo, tapando mis ojos como si estuviera viviendo de nuevo aquel día horrible.Miré hacia abajo en el agua y todo lo que vi fue el color rojo, al igual que en 'Tiburón', la película cuando el tiburón arrancó las piernas de alguien fuera. Pude ver mis músculos y la piel que flotaba en el agua, y me dije a mi misma que no iba a mirar mi pierna, pero lo hice de todos modos. Vi mi pierna básicamente estaba picada, y destrozada. Vi mi hueso y cada pequeño detalle.—me entra un escalofrío y mi pierna duele nada más pensar en todo lo que vi con tan poca edad.Miré las caras de mis amigos en la canoa. Escucharon el ruido de que habían golpeado algo, y se regresaron para ver el agua roja. mis amigos empezaron a llorar histéricamente, gritando, y entrando en pánico. Durante todo el tiempo me seguí diciendo a mí misma, 'Está bien. Es sólo un sueño. Voy a despertar en cualquier momento.—trago saliva.—No desperté. Y fue el dolor más atroz de toda mi vida, ese dolor, esos millones de escalofríos por mi espina dorsal, no paraban. Y hacía mucho más difícil convencerse de que todo iría bien. El padre de mi amigo fue mi héroe, le debo la vida, él tuvo el valor de cogerme y envolver mis piernas con toallas para al menos que no me desangrase. Pero notaba zumbadas en mis oídos, cosa que era irritante y muy escalofriante. Y... por un momento estaba muerta, ¿sabes?—cierra sus ojos y al abrirlos, veo cómo caen lágrimas de sus preciosos ojos mieles.—No puedo seguir.—niego con la cabeza y Justin rápidamente me acuna entre sus brazos, antes acercándose a mí.
—Ya Cait. Lo siento, no debí haber sacado el tema.—besa mi frente y me aguarda en su pecho. Empiezo a llorar en éste, sin poder hacer otra cosa.

Narra Justin.

Mi alma se rompe en diminutos pedazos irreparables al verla en mi pecho llorando como si no hubiese un mañana. 

Y es que una persona que aparenta estar bien, puede estar pasándolo el doble de mal que tú. 

_

RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.

Bueeeeeeeeeeeeno, sí volví.
Estuve pensando y la iba a dejar, pero qué coño, amo escribir esta novela. Amo Jaitlin y punto.
Necesito que me consigáis lectoras, el último capítulo sólo tuvo 22 RT's y por eso llegué a querer dejarla...

Gracias a las que comentáis siempre, sois un puto amor, os adoro y os comería si pudiera ...

Una chica me está copiando la novela, pero en vez de "Flores de Papel" puso "Aviones de Papel" y algunas cosas las cambia. Y la prota se llama Anastasia en vez de Caitlin, pero bué.
Voy a dejar que la siga subiendo, pero con la condición de que me de créditos...
Dejaré su twitter en anonimato.

Espero vuestros comentarios y vuestros RT's. Además de votos en las reacciones de abajo. 

Capítulo dedicado a @CF_Marta_ (Seguirla, es una cuenta que me hizo un amor de niña por mis novelas).

- Donna


domingo, 5 de enero de 2014

Capítulo 11

Todos estamos callados, sólo se oyen los cubiertos chocar con la vajilla. Jaxon y Jazzy sólo hacen mirar hacia mí y luego hacia mi padre.
Llevo un trozo de pollo a mi boca y empiezo a masticar. 
—Bueno, ¿cómo está la abuela?—mi madre rompe el silencio.
—Bien, pero no me ha gustado dejarla sola.—dejo el tenedor en el plato y bebo un poco de agua.
—Hijo tú sabes que nos encantaría que se viniese, pero no tenemos habitación.—mi madre me manda una mirada de consolación. Asiento.
—Pero se podría quedar en mi habitación, yo dormiría en el sofá. A mí no me importa y lo sabes mamá.—me encojo de hombros.
—Lo que no veo yo lógico es que mi hijo de 19 años aún viva con nosotros.—salta mi padre.
—Jeremy..
—No mamá, déjalo. Si tuviese un lugar donde quedarme, me iría de aquí cagando leches.—digo sin mirar a mi padre.
—Pues ya empiezas a buscarte un trabajo, y de tu sueldo te compras una casa.—dice mi padre secamente.
—Tranquilo, ya lo buscaré.—lo miro, y veo que él también me mira. 
—No puedo fiarme de un drogadicto como tú.—niega con la cabeza. Me levanto de golpe, captando la mirada de mi familia.
—No me toques los cojones con ese tema, Jeremy.—mi mandíbula está tensada, a punto de hacer que mis dientes revienten.
—A mí no me hables así, soy tu padre y merezco un respeto de tu parte.—se levanta él también, enfrentándome.
—Si tú me respetases y me hablases como es debido, yo haría lo mismo. Pero no te estás comportado para nada como un padre, un padre confía en su hijo, lo ayuda a salir de todo. No se queda sentado a esperar lo que hace su hijo por su cuenta. Eres un cabrón y mamá no te ha dejado ya porque tiene miedo a que le pongas una mano encima. Y créeme, si se la llegas a poner, te mato maldito hijo de perra.—mi padre tensa la mandíbula y mira a mi madre de reojo.—Si vas a mirar a tu mujer, la miras de frente y con una puta sonrisa en la cara. No la mires como si fuese una mierda. Ella vale más que tú para que la mires por encima.—me vuelve a mirar y suelta una risa cínica.
—Por favor, Justin cállate.—mi madre murmura en un hilo de voz.
—Lo siento mamá. Pero no sé por qué sigues con este cabrón.—mascullo, y parece que eso fue lo que lo empeoró todo.
Mi padre viene hacia mí con rapidez y me empuja tan fuerte que caigo al suelo.
—¡Papá no!—la voz aguda de mi hermana resuena por toda la casa.
—Maldito mamón. Te vas a arrepentir de haber nacido.—me agarra por la camisa, levantándome del suelo.
—No haberte follado a mi madre.—digo con "humor". Y como me esperaba, se cabrea aún más.
—Hijo de puta.—masculla. Para luego tirarme con fuerza y con dificultad hacia la puerta de la entrada. Reventando la puerta vieja y haciéndome caer fuera de la casa. Así captando la mirada de media playa.
Noto un inmenso dolor en mi espalda y mis hermanos gritan a mi padre cosas que no logro escuchar.
Empiezo a escuchar un barullo, mi cabeza empieza a doler.

Narra Caitlin.

Río leve y pego a Phil en el hombro. Él ríe conmigo.
—Igual me quieres.—me abraza de lado por la cintura y me besa la mejilla tiernamente.—Me tengo que ir preciosa.—con su dedo índice me obliga a mirarlo, así dándome un pequeño beso en los labios.—Nos vemos mañana.—me guiña un ojo y asiento. Se levanta del escalón de mi asa y se va, dejando rastro con su cigarro a medio encender.
Sonrío y la noche empieza a refrescar. Me levanto, dispuesta a entrar en mi casa, cuando...
—¡Caitlin!—Bella aparece corriendo.—Tía, ni te imaginas qué ha pasado.
Frunzo el ceño.
—¿Qué pasó?—pregunto curiosa.
—Han detenido al padre de Justin.—abro mis ojos exagerada.
—¿Por qué?
—Al parecer Justin peleó con él, y pues Jeremy lo empujó contra la puerta y pues por un poco más y deja a Justin discapacitado.—arqueo mis cejas y llevo mi mano derecha a mi boca abierta.
—¿Él está bien?—se forma un nudo en mi garganta. Asiente.
—Ya está mejor, acabo de llegar de su casa. ¿Por qué no te llegas ahora?
—Sí, ahora mismo voy a ir. Necesito asegurarme de que está bien.—suspiro.
Sonríe y me despido de ella con un ligero abrazo, para luego dirigirme a casa de Justin...

·

Voy a llamar, cuando veo que no hay puerta. Vaya....
Me asomo un poco, ya que escucho a gente hablando y una es Justin.
—¿Hola?—digo lo suficientemente alto como para captar la atención de todas las personas que estuvieran allí.
—¡Caitlin!—Jaxon viene corriendo y me sonríe.
—Hola Jax. ¿Puedo pasar a ver a tu hermano?—pregunto y asiente.
—Claro que sí, pasa.—sonrío en forma de agradecimiento y me guía hacia una habitación.—Mamá, Jaz, dejar a Justin sólo con Cait.—susurra y ella salen de la habitación.
—Hola querida, debes s- ¡Un momento! ¡Yo a ti te conozco!—una mujer realmente guapa me mira de arriba abajo.—Caitlin Beadles, has crecido un montón cielo. Estás hermosa.—me abraza sin más. Río leve y le sigo el abrazo.
—Gracias, yo de usted no me acuerdo. Lo siento.—hago una mueca al separarnos.
—Ay, no pasa nada cielo. Me alegra mucho volver a verte guapísima.—me acaricia la mejilla con ternura y no puedo dejar de sonreír. Esta mujer es adorable.
Se va a la cocina, acompañada de Jaxon. Y de Jazzy, que antes me mira con cara de pocos amigos, fulminándome completamente. En cambio yo le regalo una sonrisa. Me acerco a la puerta del cuarto donde Justin está, supongo que será su habitación...
Toco y veo a Justin tumbado en su cama. Se incorpora un poco y me mira sorprendido.
—¿Puedo pasar?—digo tímida. Asiente y entro, cerrando la puerta tras mí. Suspiro y me acerco a él a paso lento.—¿Cómo estás?—me quedo quieta un poco apartada de su cama... y de él.
Se encoge de hombros. Pone su almohada a su espalda y se sienta así apoyando la espalda en la almohada.
—Podría estar peor.—me mira y frunce el ceño.—¿Por qué te quedas ahí? Siéntate en la cama, no te voy a comer... a menos que tú quieras.—mueve sus cejas con ligereza, haciéndome reír. Hago caso y me siento en un hueco de su cama.
—Nunca cambies.—digo aún riendo. Sonríe.
—No lo haré.
Se forma un silencio y suspiro. Vamos allá Caitlin..
—Justin, yo... Soy una hija de puta muy grande. Sé que debía hablarte sobre esto cuando estabas en Canadá, pero no podía. Sentía una impotencia y no sabía cómo decírtelo.—muerdo el interior de mi mejilla.—Sólo, si me perdonases, te lo agradecería...
—No tengo que perdonarte nada. El que se tiene que disculpar aquí, soy yo.—frunzo el ceño mirándolo anonadada. ¿Qué?—Ni siquiera estábamos saliendo, y actué así porque... porque estaba celoso. Porque se supone que tú me amabas, o al menos me querías. Y yo, yo sólo vine por ti preciosa. Por ti dejé a mi abuela sola en Canadá.y no sabes lo culpable que me siento por ello.
Carraspeo y miro mis manos. No me di cuenta hasta ahora que estaba jugando con mis dedos nerviosamente. Me siento como una puta ahora mismo, ya sabéis.
—Cait.—levanto mi cabeza, mirando a Justin.—¿Me harías un favor?—asiento rápidamente, levantándome de la cama.
—¿Necesitas algo?—pregunto. Asiente.
—Que te quedes conmigo esta noche.—me sorprendo y a la vez no al oírlo.
—Justin, no sé si tu madre querrá que me quede.
—¡Nunca te diría que no!—se escucha desde fuera.
—¡Mamá!—Justin grita riendo. Río junto a él y me mira ya cuando nuestras risas cesan.—¿Entonces? ¿Me harías ese favor?—me mira con esos ojos, que... joder.
—Pero, ¿dónde dormir-
—Conmigo, no te voy a hacer nada.—frunce su ceño con una sonrisa doblada. Hago una mueca y asiento.
—Está bien, llamaré a mi padre para decirle...—sonríe y sacudo mi cabeza. Hijo de p- su madre.

·

—Toma querida, espero que te valga, es de mi hija.—Pattie me cede dos prendas de pijama de verano. Sonrío.
—Muchas gracias. De verdad yo no quiero molestar, pero es que Justin..
—Sí lo sé cielo, no importa. Justin está obsesionado contigo.—ríe leve y arqueo una ceja. Carraspeo incómoda.
—Bueno, pues, gracias y buenas noches.—digo, sin esperar respuesta y entro al cuarto de Justin de nuevo.
Me giro y lo veo sentado en el filo de su cama, sin camiseta y tocando su espalda.
—¿Te duele?—levanta su cabeza y me mira. Asiente y dejo el pijama en la cómoda, para acercarme a él. Me pongo arrodillada en frente suya.—¿Quieres que te de un masaje?—niega con la cabeza mostrándome una de sus preciosas sonrisas.—No me importa eh, soy buena en eso de dar masajes.—me encojo de hombros y vuelve a negar.
—No, déjalo. Puedo aguantar, gracias igual.—sonrío y me levanto.—Ahí tienes un baño.—señala una puerta abierta y asiento.
Cojo el pijama y entro al baño.
Me deshago rápidamente de mi ropa, quedando en ropa interior. Me pongo la camiseta de tirantes rosa palo con un estampado de conejito en la parte delantera y agarro la parte de abajo. ¿Qué mierda? ¿Son unas jodidas bragas? No, son los pantalones... o lo que queda de ellos.
Muerdo mi labio nerviosa, no quiero parecer una puta con eso, lo siento pero no. Abro la puerta y veo a Justin cambiándose de pantalones. 
—Perdón.—murmuro. Me mira y ríe.—¿Puedo preguntarte algo?—frunce su ceño y asiente.—¿Qué le ha hecho tu hermana al pantalón del pijama?—enseño los mini pantalones y él los mira. Empieza a reír tan fuerte que me asusta.
—Mi hermana no se los pone siquiera, duerme en bragas Cait. ¿Por qué?—se acerca y me escondo más tras la puerta.
—¿Me podrías dejar un pantalón de chándal?—noto un calor subir a mis mejillas con ligereza.
—Claro, podría. ¿Qué problema hay con esos?—sé que se está riendo de mí... Muerdo el interior de mi mejilla y arqueo mi ceja izquierda.
—Justin, va a parecer que no llevo nada.—murmuro.
—¿Es eso un problema?—frunce su ceño con una sonrisa en sus labios.
—No jodas Justin.—mi voz suena como la de una niña caprichosa que no le dejan la tarjeta de crédito.
Sonríe y agarra una prenda de la cómoda, para acercarse a mí y dármelo en la mano.
—Gracias.—susurro bajo su mirada. Pero no suelta los pantalones, agarra mi mano y hace que salga del cuarto de baño.—¡Justin!—grito en un susurro y suelto los pantalones, tapándome como puedo.
—Lo siento, tenía que hacerlo. ¿Por qué te tapas?—tenso mi mandíbula.
—Nada, pues que estoy en paños menores.—me pongo los mini pantalones rápido, y como que no tapa mucho...
—Ya te he visto antes de bragas.—se encoge de hombros y empieza a inspeccionar mi cuerpo.
Niego con la cabeza y vuelvo al baño a recoger mi ropa.

·

—Cait.—se escucha de pronto. Abro los ojos y giro mi cabeza, mirándolo a mi lado.
—Qué Justin.—suspiro cansada.
Me mira, lo puedo ver por la claridad de la luna entrar por la ventana.
—Te eché de menos.—su seriedad me asusta y a la vez me entristece.
—Yo también.—susurro.
—¿Y qué mierdas haces con Phil? Él no te quiere como yo.—frunce su ceño y sonrío sin poder evitarlo.—¿Qué es tan gracioso?—pregunta al yo romper en una carcajada no muy fuerte.
Me incorporo y quedo sentada a su lado. Sigo riendo sin poder evitarlo.
—Eres tan celoso.—niego con la cabeza mientras mi risa va cesando poco a poco.—Justin, Phil y yo no estamos saliendo. ¿Yo con Phil? ¿Me estás vacilando? Sólo estábamos de rollo.
—¿Estabais? ¿Ya no?—se incorpora un poco y se sienta, apoyando su espalda en el cabecero de su cama.
—Ya no, creo.—me encojo de hombros y encojo mis piernas, agarrando estas con mis brazos y apoyando mi barbilla en mis rodillas.
Miro a Justin, que me mira con el ceño fruncido.
—¿Crees?—asiento y hace una mueca graciosa con su labio inferior.—Qué mala amiga eres.—sonríe y rasca su pectoral derecho.
—¿Por qué?—me hago la ofendida.
—Ni un abrazo ni un beso desde que he llegado.—sacude su cabeza y río leve. Suelto mis piernas y me acerco a él a gatas. Arquea su ceja mirándome y paso mi pierna derecha a un lado de él.
Me siento encima de su regazo y paso mis manos por su nuca, para luego abrazarle con ternura.
—Haberlo dicho antes.—susurro cerca de su oreja. Me sigue el abrazo, pasando sus brazos por mi cintura y dándome un pequeño apretón.
Alejo mi cabeza de su hombro y me quedo mirándolo de frente, muy cerca.
Él fija su mirada en la mía y veo como le salen arruguillas en su piel. Miro su sonrisa y sonrío sin remedio alguno.
—Me tienes loco.—acaricia mi cintura de arriba abajo, haciendo que me entre un escalofrío desde mi espina dorsal. Miro hacia otro lado, mientras noto mis mejillas enrojecer.—Mírame Cait.—lo miro directa a los ojos y sube su mano izquierda a mi mejilla, acariciándola con cuidado. Como si me fuese a romper.—Tienes unos ojos de ensueño.—mi sonrisa ni siquiera se fue antes, sigue ahí, plantada en mi cara.—Vuelve conmigo, por favor.—suspiro y quito mis brazos de sus hombros, decidida a quitarme de encima suya.—Cait.—me detiene, agarrando mis muñecas sin fuerza.
—Justin por favor.—ruego, pero lo deja pasar y me acerca más a él.
—Te voy a besar y me da igual que luego me pegues.—y no me deja contestar, cuando ya tiene sus labios pegados a los míos.

Narra Justin.

No se resiste, eso es buena señal. Empiezo a lamer su labio inferior, para que abra su boca y deje paso a mi lengua.
Cuando la abre aprovecho y la devoro como si fuese la última vez que la voy a besar.
Me sigue el beso y noto mi piel erizarse, mete su lengua en mi boca, tocando cada rincón de esta.
Noto y oigo mi corazón ir a toda hostia, a este paso, saldrá disparado por mi boca. Que ahora es dueña de Caitlin Beadles.
Se separa de mí, y doy gracias porque me estaba quedando sin aire.
Soltamos a la vez un gran suspiro y miro sus ojos, me mira y me fijo en su sonrisa.
—Gracias por no pegarme.—murmuro, suelta una pequeña y tierna carcajada.
—Da gracias a que tienes la espalda jodida.—se quita de encima mía y se tumba a mi lado.
—Me has seguido el beso Cait.—digo con un tono divertido.
Me mira tumbada y me fulmina con la mirada.
—Vete al cuerno.—cierra sus ojos y río. Sacudo mi cabeza y me tumbo con cuidado.
—Buenas noches Cait.—susurro y cierro mis ojos.
—Buenas noches Jussy.—sonrío y a los pocos minutos noto como Cait se abraza a mí, apoyando su cabeza en mi pecho. 
Pero yo caigo en un profundo sueño al instante.

_

RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.

Bueno, pues ya estoy aquí. Espero que os haya gustado, porque a mí sí. Aunque fui un poco bestia con lo de Jeremy y Justin.... Bah.
Sólo quiero aclarar que no odiéis a Jeremy eh, porque no quiero que siempre en casi todas las novelas sea el malo. No es malo, sino que pierde los papeles en nada y pues... Justin le contestó, le ha provocado y al final tuvo que zurrarle.
Pero en serio no le odiéis, ya veréis el por qué más adelante.

Si me dejáis un comentario en el blog o por twitter, me animaréis a seguir subiendo y más de vez en cuando. Tengo muy buenas ideas para esta novela, para alargarla y pues quiero compartirla con vosotras.

Si queréis que os dedique un capítulo, no dudéis en decírmelo al final de vuestro comentario. Gracias por leer y que hayáis tenido unas buenas navidades y que los Reyes os traigan muchas cositas ♥♥

Donna.