martes, 22 de octubre de 2013

Capítulo 7

Agarrada a los hombros de mi padre, doy un paso y no me duele. Sonrío con orgullo y emoción. Vuelvo a dar otro paso, y se me escapa una pequeña risita nerviosa.
Papá sonríe, pero sólo miro mis piernas, que puedo andar ya bien. 
—¡Lo estoy haciendo!—grito como una niña pequeña con zapatos nuevos. Papá ríe y me duelen las mejillas de tanto sonreír.
—Venga cielo, ya hiciste mucho por hoy. Ya has andado, mañana ya pruebas haber sin ayuda, ¿vale?—dice mi padre. Asiento y me ayuda a llegar a la silla, me siento con cuidado y suspiro cansada.—Os dejo solos.—frunzo el ceño y me giro, viendo a Justin en la puerta sonriendo con unas gafas de sol, haciéndolo más sexy de lo que ya es. Sonrío. 
Mi padre le saluda y se va. Justin viene hacia mí y me abraza fuerte. Le sigo el abrazo.
—Veo que vas mejorando.—susurra en mi oído. Asiento y besa mi mejilla.—No sabes la alegría que me das.—se separa de mí y se pone en cuclillas a mi lado.
—¿Te vas a quedar hoy?
—Me encantaría, pero-
—¡Caitlin!—los dos giramos nuestras cabezas, y el pecho se me encoge al ver a mi hermano y a mi madre.
—¡Mamá, Chris!—grito y me voy a levantar, pero Justin me detiene.
—Tranquila.—asiento. Tiene razón, me voy a caer. Vienen hacia mí corriendo y mi hermano me abraza con fuerza. Río nerviosa y le sigo el abrazo.
—¿Cómo estás?—Chris dice, antes de atacarme a besos en la mejilla. No paro de reír.
—Bien, bien.—contesto riendo. Se separa y mi madre me abraza.—Mami.—la abrazo con más fuerza aún.
—Oh mi amor, cuando tu padre me llamó diciendo que tuvieron que operarte de urgencia, tenía tanto miedo.—besa mi mejilla.
Se separa de mí y miro a toda la habitación y Justin no está. 
—Un momento.—asienten y empujo las ruedas de la silla, yendo hacia la puerta. Salgo y veo a Justin caminar por el largo pasillo.
—¡Justin!—grito. Se da la vuelta y me mira. Voy hacia él, me van a salir callos en las manos.—¿Dónde vas?—digo ya cerca de él.
—Cait, me tengo que ir. ¿Vale? No puedo quedarme, además, tienes a tu familia aquí. ¿Qué hago yo aquí?—rasca su nuca.
Lo miro detenidamente y ahora es cuando me doy cuenta de todo. Me levanto de la silla.
—Cait, no te lev-
Apoyo el pie izquierdo en el derecho y me agarro a los hombros de Justin. Le quito las gafas y mi boca cae al suelo.
—¿Qué ha pasado?—digo horrorizada al ver su ojo morado. Y no me di cuenta de su labio inferior, con dos cortes.
—No importa eso ahora...—suspira.—Cait, tengo que irme a casa.—me da un beso en la mejilla y se gira, empezando andar.

Y me deja allí, con cara de gilipollas y sus gafas de sol en la mano. 

Narra Justin.

Mi hermana me abraza fuerte.
—No quiero que te vayas.—murmura cerca de mi oído. 
—Volveré pronto Jaz, ya verás. Te lo prometo.—acaricio su espalda. Se separa de mí y Jaxon me abraza.
—Lo siento.—su voz está rota. 
—No pasa nada, pero prométeme que no volverás a tomarlas. Por nada del mundo.—asiente mientras me abraza aún.—Eso es.—me separo y veo a mis padres en la puerta de mi casa, discutiendo de nuevo.—Jaz, diles a los chicos y a Cait que, que siento no haberme despedido. ¿Vale? Y a Cait dile también, que no se enfade, que prometo volver a por ella.—ella asiente. Sonrío de lado.
Me acerco al coche, cuando veo a mi madre correr hacia mí. Río, es tan pequeñita. 
—Mi amor, siento todo esto.—dice, para luego abrazarme con fuerza. Le sigo el abrazo y beso la parte superior de su cabeza.
—No fue tu culpa. cuando llegue llamaré, ¿vale?—asiente y me agarra de las mejillas, para empezar a darme mil besos en la mejilla derecha. 
—Te quiero mucho mi niño.—sonrío.
—Yo a ti también mamá.—beso su frente y me giro, metiéndome en el coche.

Allá voy Canadá...


—Papá, es mío.—la voz de Jaxon suena por toda la casa. Mi padre lo mira serio.
—¿Cómo?
—Que Justin no ha recaído, que es mía la droga.—muerdo mi labio con nerviosismo. Y lo que me temía...
Mi padre se intenta abalanzar a él, pero me pongo delante y lo empujo.
—¡Jeremy por dios!—mi madre grita a punto de llorar. 
—¡Suéltame Justin, que le voy a enseñar que en esta casa no queremos más droga en la vida!—se resiste.
—¡Papá, para joder!—Jazzy grita asustada. Empujo como puedo, pero tiene más fuerza. 
—¡Suéltame!—me empuja con fuerza por el hombro y noto un 'crack' proveniente de mi clavícula.
—¡La puta droga es mía! ¡Jaxon sólo quería cubrirme!—se hace el silencio.—¡Venga, pégame a mí! ¡Si es que tienes pelotas!—lo provoco y me pega un puñetazo en el pómulo derecho.
Mi madre y mi hermana sueltan un grito ahogado, me llevo la mano a la mejilla. Duele como su puta madre.
—Mañana te quiero fuera de esta casa.—murmura con un tono amargo.
—Antes que vivir con un hijo de puta, con gusto me voy.—choco mi hombro con el suyo con fuerza, y voy a mi habitación.

Narra Caitlin.

—¡Christian! ¡No seas guarro!—grito riendo fuerte, me duele la barriga de tanto reír. 
—Joder, con las manos todo sabe mejor hermanita.—se lame el ketchup de los dedos.
—Sí, pero por muy bien que sepa, tienes que tener algo de educación rubio.—le pego un codazo.
—Ni educación ni leches, eres mi hermana mayor, ya, pero hay que vivir la vida a lo loco.—dice mordiendo un nugget de pollo.
—Mojando los dedos en el ketchup y lamerlos, ¿no?—arqueo una ceja. 
Se queda callado.
—Eso es exactamente a lo que me refiero.—dice asintiendo. Río nuevamente y dejo la bandeja a un lado de la camilla.
—Sabes que esto hay que sacarlo de aquí como sea, ¿verdad?—asiente.
—Ahora salgo por la ventana y ya.—dice quitándole importancia al asunto. Río leve.
Lo miro y es que está tan grande ya, parece que él es mi hermano mayor. 
—Te eché de menos.—murmuro. Me mira y sonríe.
—Yo también.—se levanta y me da un pequeño abrazo, le sigo el abrazo.

·

—Está preciosa mi amor.—dice mi madre escondiendo un mechón de mi pelo tras mi oreja derecha. Sonrío sin poder evitarlo.—¿Dónde está Justin?—pregunta.
Frunzo el ceño.
—¿Cómo sabes su nombre?
—Oh cielo, como para no saberlo. Cariño, a Justin lo conozco desde que era como esta camilla de alta.—suelta una risa leve. Arqueo las cejas, sorprendida por completo.
—Explícate.
—¿No te acuerdas? Oh cariño, Justin y Chris eran muy amigos de pequeños. Y tú estabas loquita por él de pequeña, al igual que él de ti.—el corazón se me para por unos segundos.
Vuelvo a fruncir mi ceño.
—No.... no me acuerdo.—murmuro.
—Pues es increíble que no te acuerdes, siempre te estaba tirando del pelo.—mamá deja escapar una risa leve. 
—¡Hijo de puta! ¡Ya me acuerdo!
—¡Esa boca!
—Pero, él no me dijo nada...—miro a mi madre.
—Pues será porque tampoco se acuerda cariño. Hace bastante tiempo de ello, y los dos habéis cambiado mucho. Papá me dijo que estábais saliendo, pero ya no. ¿Qué pasó?—me mira con sus ojos azulados.
—Creía que era demasiado pronto para empezar una nueva historia.—murmuro, dirigiendo mi mirada a mis manos.
—Cielo.—la miro.—Hace tiempo que empezásteis esa historia, sólo hace falta que estéis juntos de una vez por todas.—un escalofrío recorre todo mi cuerpo, empezando por mi espina dorsal. 

·

Doy a la tecla 'llamar' y me pongo el móvil en la oreja. Esperando a que lo coja...

Narra Justin.

Canción.
Mi teléfono empieza a sonar, con mi mano derecha saco el móvil de mi bolsillo y descuelgo sin mirar quién es.
—Sí.
—Justin, soy Cait.—el corazón me da un vuelco. Trago saliva.
—Hola reina, ¿qué pasa?—intento no sonar nervioso.
—Hijo de puta, ¿cómo no me dijiste que eras el niño cabrón que me tiraba del pelo?—su tono de voz es divertido.
Frunzo mi ceño.
—¿Qué dices?
—Coño, que mi madre me ha dicho que tú eras íntimo de mi hermano Chris cuando érais pequeños. Y que me tirabas del pelo todo el rato, Bieber.—suelta una risa leve.
—Espera... ¿Me estás jodiendo rubia? ¿Eras esa niña con coletas tan bonita?—arqueo las cejas.
—Puede ser.—se está riendo. Sonrío.
—Ohhh, yo estaba loco por ti entonces desde pequeño.—muerdo mi labio.
Oigo como suspira y una risa leve nerviosa sale de ella.
—Parece que era mutuo.—murmura. Mi sonrisa crece al imaginarla sonrojada como un tomate.—Y por eso te llamaba, ¿qué tal si nos damos una oportunidad?—mi sonrisa va disminuyendo. 
—Cait...
—Sé que suena estúpido, pero... los dos juntos estaríamos mejor.—mi respiración se entrecorta.
—No podemos...
El silencio reina, sólo se escucha el motor de mi coche, mientras que conduzco.
—¿Te has cansado de mí?—su voz suena rota. 
—No, no, no. Caitlin nunca me cansaría de ti preciosa.—digo rápidamente. No quiero que piense esa mierda.
—¿Entonces? ¿Qué está mal? Los dos nos amamos, estamos la mayoría del tiempo juntos...
—Cait, no podemos porque ahora mismo estoy en un coche montado dirigiéndome a Canadá. Me voy una temporada.—y justo después de decir eso, oigo un pitido. Acaba de colgarme.
Suspiro y finalizo la llamada, tirando el móvil al asiento del copiloto.
Lágrimas se acumulan en mis ojos y pego un puñetazo al volante.
—¡Joder!—grito, intentando descargar mi ira...

Todo esto es una mierda. Me encantaría dar marcha atrás e ir a por Caitlin y estar con ella. Pero algo dentro de mí, me dice que es mejor que nos distanciemos, porque por mucho que nos amemos, todo en esta vida no se puede obtener. Tienes que dejar tu orgullo a un lado, cosa que esta vez no puedo hacer...

Narra Caitlin.

Dejo el móvil en la mesita y me tumbo en la camilla bien. Tapándome hasta arriba. Lágrimas salen de mis ojos una tras otra.
¿Por qué todo el mundo me engaña? ¿Es que tengo pegado a la espalda un papel que diga 'Soy frágil, puedes hacerme daño y abandonarme si eres importante en mi vida'? Joder, estoy cansada de todo. Cansada de que me tomen por tonta. Esta tonta, cualquier día explotará y soltará todo lo que siente.

Pero de momento, no me queda más que seguir derramando lágrimas, tragarme todo lo que siento y seguir sufriendo en esta vida de perros.

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RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.

Vale, sé que el anterior capítulo fue una kk. Y sé que no os gustó mucho, pero joder, 22 jodidos RT's de 28 o 29....
Mira, si no me conseguís más lectoras, tendré que darle un tiempo a esta novela y seguirla más adelante. Porque si vais a pasar de mí cuando suba un capítulo mierda porque tuve una mierda de día.... paso de comerme el coco.

Así que esto está en vuestras manos. Decidme qué os pareció y votad en las reacciones de abajo.

Donna scars.


miércoles, 9 de octubre de 2013

Capítulo 6

Narra Caitlin.

Empiezo a reír y le pego en el brazo.

—Eres un tonto.—digo riendo a más no poder. Ríe conmigo y me da un pequeño abrazo.
—Sí, pero me quieres.—mi risa cesa...
—Respecto a eso, creo que tenemos que hablar Justin.—se sienta en la camilla.
—Dime.
Trago saliva... 
—Verás, Justin... Yo creo que estamos yendo muy rápido. Quiero decir, nos conocemos desde hace poco, ¿crees que es buena idea estar saliendo? No nos conocemos realmente, si te paras a pensarlo.—echo mi pelo a un lado.
Muerde su labio y asiente, arqueando las cejas como él suele hacer todo el rato.
—Sí, tienes razón. Entonces, ¿amigos hasta entonces?—tiende su mano. Sonrío y se la estrecho, reímos leve.—Me da igual, total voy a estar contigo igual. Claro sin besos en los labios.—mete sus labios en su boca, escondiéndolos y río ante su cara.

·

—Te suelto, ¿vale?—asiento y me quita los brazos despacio de mi cintura. Mantengo el equilibrio, nerviosa por si me caigo.—Anda.—me anima detrás de mí. 
Trago saliva y cuando apoyo la pierna me da un escalofrío, haciéndome gritar por el dolor. Justin rápidamente me agarra, pero eso no me quita el dolor.
Se me viene la imagen de mi pierna por dentro, cuando me pasó lo del accidente... El corazón se me viene a la garganta, bombeando con fuerza la sangre en ésta.
Justin me ayuda a sentarme en la silla y pongo mis manos en mi boca, evitando que vomite.
—Cait, tranquila.—dice. 
Millones de escalofríos se hacen con mi cuerpo, trago saliva y cierro los ojos con fuerza.
—Caitlin, ¿qué te pasa?—y no puedo más. Vomito al lado, y Justin reacciona, recogiéndome el pelo.
Las arcadas vienen una tras otra, mientras que la imagen no se me va de la cabeza. Hasta el cielo está rojo, miro abajo y veo toda el agua roja, también veo mi piel flotar en el agua... El dolor es tremendo, no quiero mirar mi pierna, pero lo hago. Y me arrepiento...
Vuelvo a vomitar, las lágrimas resbalan pos mis mejillas y toso. Dejo de vomitar.
—Perdón.—susurro con la garganta dañada por el ácido del vómito.
—Tranquila, vamos a la habitación, tienes que descansar.—deja mi pelo a un lado y me da un tierno beso en la frente.

Narra Justin.

—Perdón, es que se sentía mal y no le dio tiempo.—me disculpo con la enfermera.
—Tranquilo, no pasa nada.—me regala una sonrisa y asiento agradecido.
—Gracias.—vuelvo a entrar en la habitación y la veo aún despierta. Me acerco a la camilla y me siento en un hueco.—¿Estás mejor?—cojo su mano derecha y la beso. Asiente.—¿Qué te pasó?
—Cuando apoyé la pierna, el dolor me recordó cuando tuve el accidente. Y pues me acordé de mi pierna, estaba completamente machacada. La piel flotaba en el agua.—cierra los ojos y noto como su piel se eriza.
—Tranquila, no pasa nada. ¿Vale?—beso su mano nuevamente y me acerco más a ella, dándole un abrazo. Me lo devuelve y suelta un pequeño y silencioso sollozo en mi oído.—Shh, ya eso es el pasado, hay que mirar siempre hacia delante.—susurro con un nudo en la garganta. Beso su mejilla y se deja llorar en mi hombro. 

·

—Está bien, mañana vuelvo, ¿vale?—asiente y la abrazo con fuerza.—Te quiero.—susurro y beso su mejilla.
—Y yo.—dice, nos separamos y la veo sonreír.
—Guapa.—ríe tímida y me giro a Will.—Adiós Will.—nos estrechamos la mano y sonríe cálidamente.
—Hasta mañana hijo. Descansa, te lo mereces.—sonrío.
Giro mi cabeza y le guiño un ojo a Cait, haciéndola reír.
Salgo de la habitación, pero escucho:
—¿No estabais saliendo?
—Sí, pero lo dejamos al final como amigos...—Cait contesta.
—Por desgracia....—susurro y suspiro.

·

Me pongo los pantalones de chándal y rasco mi pecho al descubierto. Salgo de la habitación y oigo a mis padres discutir. 
—¡Justin ven aquí!—mi padre grita. Suspiro y entro al salón, viendo a mis hermanos y a mi madre con los ojos llorosos. Frunzo el ceño.
—¿Qué pasa?—todos me miran.
—¡¿Se puede saber qué cojones hace esta mierda de nuevo en casa?!—mi padre está rojo, miro su mano y veo una bolsita. 
—¿Qué es?—me acerco a él.
—¡Tú lo sabes bien! ¿No lo habías dejado?—me estampa la bolsita en el pecho y la cojo. ¿Qué coño?
—¡Esto no es mío!—grito en mi defensa.
—Justin, eres el único que estuvo con la droga durante mucho tiempo, ¿quién sino iba a ser?—mi madre suelta un sollozo.
—No es mío.—lo dejo en la mesita de café y me siento en el sofá.
—Justin, necesitas ayuda...—dice mi padre. Me levanto de golpe.
—¡Esa puta mierda no es mía!  ¡Cuando digo que no es mía es que no lo es! ¡No me toquéis más las pelotas!—grito cabreado como nunca.
—¿Que no? Pero si es nada más verte...—mi padre creo que lo que quiere es calentarme.
—¡Me cago en la puta! ¡Que yo no me drogo coño! Acabo de llegar del puto hospital y ya me armáis la de dios por crack. ¡Pues no es mío!—suspiro pesadamente.
—¿Y entonces de quién es?—miro a mis hermanos, y veo a Jaxon rascarse la nuca. Oh mierda...

Narra Caitlin.

—¿En serio van a venir a verme?—pregunto emocionada. Papá asiente y una sonrisa aparece en mi cara al instante.
—Antes en el trabajo me llamó tu madre. Y pues vienen a quedarse un mes entero.—mi padre me sonríe tiernamente. 
Muerdo mi labio con nerviosismo.
—Estoy deseando ver a mi enano y a mamá.—papá ríe y me uno a él.
—Pues mañana dice tu madre que estarán aquí a primera hora de la mañana.—sonrío a más no poder. 

Los hecho tanto de menos....

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RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.

Sí, lo sé. Este capítulo fue una kk muy grande. El próximo lo intentaré hacer largo e interesante. 
También, quiero que os paséis por mi nueva novela que subiré más adelante. Sólo subí un pequeño adelanto, espero que os guste. Se llama SURVIVAL (Superviviente): CLICK AQUÍ
También la subiré en wattpad: CLICK AQUÍ 

Espero que me consigáis más lectoras y bueno, que os quiero mucho.

¡Gracias por todo!

Donna Scars.


sábado, 5 de octubre de 2013

Capítulo 5

Narra Caitlin.

Canción
Ves pasar tu vida a toda hostia frente a tus ojos. Y sin darte cuenta, ves lo corta que ha sido...
¿Estoy preparada para decir 'Adiós'? No, no lo estoy. Porque no veo ninguna luz al final del túnel. Ni siquiera estoy en un jodido túnel. 
Estoy en una puta mesa de operaciones, mis ojos se volvieron blancos, mi corazón no funciona... Pero oigo aún las voces de los médicos gritando....

¡Traed las putas cosas, coño! ¡Se nos va!—punzada¡Hay que cortar! ¡Morirá si no le amputamos la pierna!
—Pero doctor...
—¡No quiero ningún 'pero'! Hay una vida en juego, y no voy a dejarla ir.

Narra Justin.

Persigo a Caitlin mientras su risa resuena en mis oídos. La agarro de la cintura, cogiéndola. Ella grita riendo a carcajadas y beso su mejilla con dulzura.
—Te quiero.—dice, girándose y quedándose a centímetros de mí. 
—Yo más.
—Imposible.—sonríe.
—Nada en esta vida es imposible Caitlin.—la pego a mí por completo.
—Sí que hay cosas imposibles... —suspira.—Esto es sólo un sueño, ni siquiera salí de la puta sala de operaciones y aquí estás tú, soñando con una chica la cual se odia a sí misma... —trago saliva.

Me despierto, giro mi cabeza y veo a mi lado a Will.
—¿Aún no salió?—pregunto, me mira y asiente.—¿Está bien?—me incorporo.
—Dicen que sí, pero hubo un problema... Hubo un momento en el que su corazón se paró y pensaron en amputarle la pierna, pero al final pudieron reanimarla.—suspiro aliviado.
—¿Usted entró a verla?—asiente.
—No me trates de usted Justin, llámame Will.—me sonríe.—Entra, estoy seguro que desea verte.—me levanto y sin pensármelo entro en la habitación.
—Me cago en la puta vía de los coj- ¡Justin!—río y corro hacia ella, abrazándola. Me sigue el abrazo y le doy un beso en la mejilla.
—Gracias a dios.—me separo de ella y acaricio su rostro algo pálido. Sonríe y beso esta vez su frente.—Me asusté tanto Cait, no tienes ni idea del miedo que tenía.—se me forma un nudo en la garganta.
—Lo siento, no hago más que hacer sentir mal a la gente...—dice, borrando la sonrisa de sus labios.
—No digas eso. Nunca vuelvas a decir eso.—la vuelvo a abrazar, sin poder evitar que los ojos se me agüen por completo.—Te quiero mucho Caitlin, no lo olvides bonita.—suelta un sollozo y se me parte el alma en dos.—No llores que lloro yo también. Que soy muy sensible.—suelta una pequeña carcajada y me aprieta a ella.

·

—Justin, vete a casa a descansar.—Caitlin insiste y niego con la cabeza.
—Me voy a quedar aquí, no te puedo dejar sola. Tu padre me dejó a tu cargo.—digo mientras hago malabares con limones de plástico que habían en la entrada.
—Como quieras.—dice soltando un suspiro. Dejo los limones en la mesita y me acerco a ella.
—¿No quieres que esté aquí?—arqueo una ceja. Me saca su dedo corazón.
—¡Claro que sí quiero! Pero, has estado toda la noche aquí. —se encoge de hombros. —Por cierto, ¿voy a tener que volver a ir a rehabilitación?—asiento y bufa.—Odio eso, me dan lo de los viejos para no caerme.
—No tendrán que dártelo.—me encojo de hombros. Frunce su ceño.
—¿Y eso?—pregunta.
—Te apoyas en mí y ya no te caes.—le guiño un ojo y sonríe. Me siento a un lado de la camilla y suspiro.—¿No tienes sueño?—niega con la cabeza.
—¿Tú?
Asiento y ríe leve.
—Anda, túmbate aquí conmigo.—se mueve con cuidado a un lado y niego con la cabeza.—Justin, que me cago en tu puñetera cara.—amenaza. 
—¿Seguro? Estarás incómoda. Yo me duermo en la sil-
—Como no te tumbes aquí, me encargaré de que no tengas hijos nunca.—me tumbo rápidamente, con cuidado. Ríe fuerte.—Buen chico.—acaricia mi pelo y giro mi cabeza, mirándola mal.
—Lo primero, deja de acariciarme el pelo, sabes que lo odio. Lo segundo, no soy un perro. Y lo tercero.... no hay tercero.—vuelve a reír.
Me incorporo y veo que estoy en el lado de su pierna recién operada.
—Me cambio de sitio, porque sé que te voy a dar y me vas a dejar sin polla.—doy un pequeño salto y ando hacia el otro lado, mientras Cait se mueve al otro lado riendo leve.

Me tumbo de lado, mirando hacia ella. Apoyo mi codo en la almohada y así estoy más cómodo.
Cait gira su cabeza, mirándome. Sonríe y le devuelvo la sonrisa. 
—¿Tu madre sabe que estás aquí?—pregunta. Asiento y bostezo, pegándoselo a ella. Reímos.—Justin, ¿me harías un favor?
—Claro, ¿qué pasa?
—Quiero ver mi pierna.—la miro fijamente, y en sus ojos puedo ver tristeza. Bajo de la camilla y voy a su lado.
Quita las sábanas de encima suya. El corazón se me desboca al ver su pierna izquierda entera vendada.
Baja de la camilla, sin apoyar la pierna. Se queda sentada y suspira.
—¿Me ayudas?—su voz está rota. Asiento.—Empieza quitando la venda del muslo.—me agacho y con cuidado empiezo a quitarla. 
Muerdo mi labio al ver otra nueva cicatriz. Dejo de quitar la venda y miro a Caitlin, la cual mira su pierna con ojos llorosos.
Sonríe, sarcástica.
Canción.
—Esto era lo único que necesitaba para tener ganas de acabar con todo.—susurra.
—No digas eso.—empiezo a vendar de nuevo la pierna y suelta un sollozo.
—Es la verdad, para tener la pierna hecha polvo que me la hubiesen cortado, o mejor; que me hubiesen dejado descansar en paz.—termino de ponerle bien la venda y me levanto.
—Cállate.—mi mirada empieza a nublarse. Me mira, esos ojos tan bonitos no deberían soltar una lágrima nunca.—Si estás aquí, digo yo que será por algo.—suspiro.—Cait eres jodidamente hermosa. Y me da igual que no lo admitas, te lo voy a repetir las veces que haga falta.—cojo su cara entre mis manos, obligándola a que me mire. Suspiro fuertemente. Lo voy a decir.—Eres perfecta para mí. Yo te... Joder, Caitlin yo te amo y ni siquiera te das cuenta de eso. Si te pasara algo peor, dios no lo quiera, me moriría. Simplemente eres tan imprescindible para mí como el aire para vivir. Te necesito tanto como el mundo la música. Cada día que despierto, tú eres la primera que se cuela en mi mente. ¿Cómo es eso posible?—lágrimas empiezan a pinchar tras mis ojos. Ella tiene su mirada fija en la mía, anonadada.—Si te importó tres cuartos lo que te dije, dame una hostia y me voy.—Y me la da, dejándome a cuadros.
Me separo de ella y me giro, cuando agarra mi brazo y tira de éste. Girándome, me agarra de la camisa y me acerca a ella rápidamente.
—Bésame de una vez.—susurra, mirándome directa a los ojos. 
Lo hago. Junto mis labios con los suyos y empezamos así a besarnos, pero no con fuerza ni nada; sino suave, sin prisas, saboreando nuestras bocas.

·

Una semana después.

Con cuidado nena.—murmuro agarrándola por la cintura. Sus piernas flaquean al dar el segundo paso. Le fallan y la cojo. 
—Esto es una mierda.—su voz suena rota.
—Hija, es la primera sesión, aún tienes que seguir practicando.—Will habla desde la puerta.—Chicos me voy ya, a la noche vengo.—se acerca a Caitlin y le da un beso en la mejilla.—Cuídamela.—me dice.
—Eso siempre Will.—le guiño un ojo y ríe leve. Para luego desaparecer de la sala, dejándonos a Cait y a mí solos en ésta.—¿Quieres que volvamos a la habitación?—asiente.

·

Canción.

Miro a los dos lados.
—Todo despejado.—susurro. Cait ríe por lo bajo, haciéndome sonreír.—¿Preparada?—susurro e su oído.
—Sip.—acentúa la 'p'. 
—¿Lista?—vuelvo a susurrarle.
—Justin, venga ya coño. Que al final va a venir alguien.—río leve ante su impaciencia y cojo impulso. Agarro bien la silla.
—¡Ya!—grito y empiezo a correr empujando la silla de ruedas donde va Cait. 

Caitlin no deja de reír, me paro al ver a un enfermera y Caitlin intenta aguantar la risa, pero no puede.
—¡No se puede correr por los pasillos!—grita la vieja. Empiezo a reír con Caitlin.—¡Desvergonzados! ¡Id ahora mismo a la habitación!—vuelve a gritar. 
—¡A la orden mi sargento!—me cachondeo de ella y Caitlin empieza a reír más que antes. Empujo la silla y voy corriendo a la habitación, mientras que la enfermera se ha quedado con las ganas de matarme brutalmente...

—Venga, a la de tres.—la agarro por la cintura.—Una... dos... y tres.—se impulsa y la cojo fácilmente.
La coloco en la camilla y me siento a su lado.
—¡Desvergonzados!—Cait imita a la enfermera con una voz de vieja. Empiezo a reír y ella se une a mí.—Será puta la vieja amargada. Haber si la trinco.—niego con la cabeza.
—Mira que eres mala.—se encoge de hombros y apoya su cabeza en mi hombro.—Qué te ocurre Caitlin.—digo con voz grabe. Suelta una pequeña carcajada.
—Sólo, abrázame Justin.—murmura calmada. 
Paso mis brazos por su cuerpo, abrazándola cálidamente.
—¿Así está bien?—pregunto. Asiente y me sigue el abrazo.

—Te quiero mucho.—susurra.
—Yo también te quiero Cait. Y mucho se queda corto.—susurro. Se separa un poco y de mí y cuelga sus brazos de mis hombros, mirándome fijamente.
—Demuéstramelo.—hecha mi pelo hacia atrás, acariciando cada mechón corto de éste.
—¿Cómo?—se encoge de hombros.
—Comiéndome la boca, por ejemplo.—dice mordiendo su labio. Humedezco mis labios y pego mis labios a los suyos. Como un jodido imán.

Me agarra de las mejillas y su lengua empieza a explorar toda mi boca, cada rincón. Dejándome atontado por completo. 

Tengo por seguro, que no voy a dejarla ir nunca. En mi puta vida haría algo así de estúpido.....

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Necesito más lectoras. No puedo tener simplemente menos de 30 lectoras. Osea NO. 
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También votad las reacciones debajo del capítulo, quiero que al menos os molestéis en dar un jodido 'click' en una de las opciones....

Recomendarme, u os haré sufrir con los demás capítulos. Vosotras veréis....

-Donna Scars.