Agarrada a los hombros de mi padre, doy un paso y no me duele. Sonrío con orgullo y emoción. Vuelvo a dar otro paso, y se me escapa una pequeña risita nerviosa.
Papá sonríe, pero sólo miro mis piernas, que puedo andar ya bien.
—¡Lo estoy haciendo!—grito como una niña pequeña con zapatos nuevos. Papá ríe y me duelen las mejillas de tanto sonreír.
—Venga cielo, ya hiciste mucho por hoy. Ya has andado, mañana ya pruebas haber sin ayuda, ¿vale?—dice mi padre. Asiento y me ayuda a llegar a la silla, me siento con cuidado y suspiro cansada.—Os dejo solos.—frunzo el ceño y me giro, viendo a Justin en la puerta sonriendo con unas gafas de sol, haciéndolo más sexy de lo que ya es. Sonrío.
Mi padre le saluda y se va. Justin viene hacia mí y me abraza fuerte. Le sigo el abrazo.
—Veo que vas mejorando.—susurra en mi oído. Asiento y besa mi mejilla.—No sabes la alegría que me das.—se separa de mí y se pone en cuclillas a mi lado.
—¿Te vas a quedar hoy?
—Me encantaría, pero-
—¡Caitlin!—los dos giramos nuestras cabezas, y el pecho se me encoge al ver a mi hermano y a mi madre.
—¡Mamá, Chris!—grito y me voy a levantar, pero Justin me detiene.
—Tranquila.—asiento. Tiene razón, me voy a caer. Vienen hacia mí corriendo y mi hermano me abraza con fuerza. Río nerviosa y le sigo el abrazo.
—¿Cómo estás?—Chris dice, antes de atacarme a besos en la mejilla. No paro de reír.
—Bien, bien.—contesto riendo. Se separa y mi madre me abraza.—Mami.—la abrazo con más fuerza aún.
—Oh mi amor, cuando tu padre me llamó diciendo que tuvieron que operarte de urgencia, tenía tanto miedo.—besa mi mejilla.
Se separa de mí y miro a toda la habitación y Justin no está.
—Un momento.—asienten y empujo las ruedas de la silla, yendo hacia la puerta. Salgo y veo a Justin caminar por el largo pasillo.
—¡Justin!—grito. Se da la vuelta y me mira. Voy hacia él, me van a salir callos en las manos.—¿Dónde vas?—digo ya cerca de él.
—Cait, me tengo que ir. ¿Vale? No puedo quedarme, además, tienes a tu familia aquí. ¿Qué hago yo aquí?—rasca su nuca.
Lo miro detenidamente y ahora es cuando me doy cuenta de todo. Me levanto de la silla.
—Cait, no te lev-
Apoyo el pie izquierdo en el derecho y me agarro a los hombros de Justin. Le quito las gafas y mi boca cae al suelo.
—¿Qué ha pasado?—digo horrorizada al ver su ojo morado. Y no me di cuenta de su labio inferior, con dos cortes.
—No importa eso ahora...—suspira.—Cait, tengo que irme a casa.—me da un beso en la mejilla y se gira, empezando andar.
Y me deja allí, con cara de gilipollas y sus gafas de sol en la mano.
Narra Justin.
Mi hermana me abraza fuerte.
—No quiero que te vayas.—murmura cerca de mi oído.
—Volveré pronto Jaz, ya verás. Te lo prometo.—acaricio su espalda. Se separa de mí y Jaxon me abraza.
—Lo siento.—su voz está rota.
—No pasa nada, pero prométeme que no volverás a tomarlas. Por nada del mundo.—asiente mientras me abraza aún.—Eso es.—me separo y veo a mis padres en la puerta de mi casa, discutiendo de nuevo.—Jaz, diles a los chicos y a Cait que, que siento no haberme despedido. ¿Vale? Y a Cait dile también, que no se enfade, que prometo volver a por ella.—ella asiente. Sonrío de lado.
Me acerco al coche, cuando veo a mi madre correr hacia mí. Río, es tan pequeñita.
—Mi amor, siento todo esto.—dice, para luego abrazarme con fuerza. Le sigo el abrazo y beso la parte superior de su cabeza.
—No fue tu culpa. cuando llegue llamaré, ¿vale?—asiente y me agarra de las mejillas, para empezar a darme mil besos en la mejilla derecha.
—Te quiero mucho mi niño.—sonrío.
—Yo a ti también mamá.—beso su frente y me giro, metiéndome en el coche.
Allá voy Canadá...
—Papá, es mío.—la voz de Jaxon suena por toda la casa. Mi padre lo mira serio.
—¿Cómo?
—Que Justin no ha recaído, que es mía la droga.—muerdo mi labio con nerviosismo. Y lo que me temía...
Mi padre se intenta abalanzar a él, pero me pongo delante y lo empujo.
—¡Jeremy por dios!—mi madre grita a punto de llorar.
—¡Suéltame Justin, que le voy a enseñar que en esta casa no queremos más droga en la vida!—se resiste.
—¡Papá, para joder!—Jazzy grita asustada. Empujo como puedo, pero tiene más fuerza.
—¡Suéltame!—me empuja con fuerza por el hombro y noto un 'crack' proveniente de mi clavícula.
—¡La puta droga es mía! ¡Jaxon sólo quería cubrirme!—se hace el silencio.—¡Venga, pégame a mí! ¡Si es que tienes pelotas!—lo provoco y me pega un puñetazo en el pómulo derecho.
Mi madre y mi hermana sueltan un grito ahogado, me llevo la mano a la mejilla. Duele como su puta madre.
—Mañana te quiero fuera de esta casa.—murmura con un tono amargo.
—Antes que vivir con un hijo de puta, con gusto me voy.—choco mi hombro con el suyo con fuerza, y voy a mi habitación.
Narra Caitlin.
—¡Christian! ¡No seas guarro!—grito riendo fuerte, me duele la barriga de tanto reír.
—Joder, con las manos todo sabe mejor hermanita.—se lame el ketchup de los dedos.
—Sí, pero por muy bien que sepa, tienes que tener algo de educación rubio.—le pego un codazo.
—Ni educación ni leches, eres mi hermana mayor, ya, pero hay que vivir la vida a lo loco.—dice mordiendo un nugget de pollo.
—Mojando los dedos en el ketchup y lamerlos, ¿no?—arqueo una ceja.
Se queda callado.
—Eso es exactamente a lo que me refiero.—dice asintiendo. Río nuevamente y dejo la bandeja a un lado de la camilla.
—Sabes que esto hay que sacarlo de aquí como sea, ¿verdad?—asiente.
—Ahora salgo por la ventana y ya.—dice quitándole importancia al asunto. Río leve.
Lo miro y es que está tan grande ya, parece que él es mi hermano mayor.
—Te eché de menos.—murmuro. Me mira y sonríe.
—Yo también.—se levanta y me da un pequeño abrazo, le sigo el abrazo.
·
—Está preciosa mi amor.—dice mi madre escondiendo un mechón de mi pelo tras mi oreja derecha. Sonrío sin poder evitarlo.—¿Dónde está Justin?—pregunta.
Frunzo el ceño.
—¿Cómo sabes su nombre?
—Oh cielo, como para no saberlo. Cariño, a Justin lo conozco desde que era como esta camilla de alta.—suelta una risa leve. Arqueo las cejas, sorprendida por completo.
—Explícate.
—¿No te acuerdas? Oh cariño, Justin y Chris eran muy amigos de pequeños. Y tú estabas loquita por él de pequeña, al igual que él de ti.—el corazón se me para por unos segundos.
Vuelvo a fruncir mi ceño.
—No.... no me acuerdo.—murmuro.
—Pues es increíble que no te acuerdes, siempre te estaba tirando del pelo.—mamá deja escapar una risa leve.
—¡Hijo de puta! ¡Ya me acuerdo!
—¡Esa boca!
—Pero, él no me dijo nada...—miro a mi madre.
—Pues será porque tampoco se acuerda cariño. Hace bastante tiempo de ello, y los dos habéis cambiado mucho. Papá me dijo que estábais saliendo, pero ya no. ¿Qué pasó?—me mira con sus ojos azulados.
—Creía que era demasiado pronto para empezar una nueva historia.—murmuro, dirigiendo mi mirada a mis manos.
—Cielo.—la miro.—Hace tiempo que empezásteis esa historia, sólo hace falta que estéis juntos de una vez por todas.—un escalofrío recorre todo mi cuerpo, empezando por mi espina dorsal.
·
Doy a la tecla 'llamar' y me pongo el móvil en la oreja. Esperando a que lo coja...
Narra Justin.
Canción.
Mi teléfono empieza a sonar, con mi mano derecha saco el móvil de mi bolsillo y descuelgo sin mirar quién es.
—Sí.
—Justin, soy Cait.—el corazón me da un vuelco. Trago saliva.
—Hola reina, ¿qué pasa?—intento no sonar nervioso.
—Hijo de puta, ¿cómo no me dijiste que eras el niño cabrón que me tiraba del pelo?—su tono de voz es divertido.
Frunzo mi ceño.
—¿Qué dices?
—Coño, que mi madre me ha dicho que tú eras íntimo de mi hermano Chris cuando érais pequeños. Y que me tirabas del pelo todo el rato, Bieber.—suelta una risa leve.
—Espera... ¿Me estás jodiendo rubia? ¿Eras esa niña con coletas tan bonita?—arqueo las cejas.
—Puede ser.—se está riendo. Sonrío.
—Ohhh, yo estaba loco por ti entonces desde pequeño.—muerdo mi labio.
Oigo como suspira y una risa leve nerviosa sale de ella.
—Parece que era mutuo.—murmura. Mi sonrisa crece al imaginarla sonrojada como un tomate.—Y por eso te llamaba, ¿qué tal si nos damos una oportunidad?—mi sonrisa va disminuyendo.
—Cait...
—Sé que suena estúpido, pero... los dos juntos estaríamos mejor.—mi respiración se entrecorta.
—No podemos...
El silencio reina, sólo se escucha el motor de mi coche, mientras que conduzco.
—¿Te has cansado de mí?—su voz suena rota.
—No, no, no. Caitlin nunca me cansaría de ti preciosa.—digo rápidamente. No quiero que piense esa mierda.
—¿Entonces? ¿Qué está mal? Los dos nos amamos, estamos la mayoría del tiempo juntos...
—Cait, no podemos porque ahora mismo estoy en un coche montado dirigiéndome a Canadá. Me voy una temporada.—y justo después de decir eso, oigo un pitido. Acaba de colgarme.
Suspiro y finalizo la llamada, tirando el móvil al asiento del copiloto.
Lágrimas se acumulan en mis ojos y pego un puñetazo al volante.
—¡Joder!—grito, intentando descargar mi ira...
Todo esto es una mierda. Me encantaría dar marcha atrás e ir a por Caitlin y estar con ella. Pero algo dentro de mí, me dice que es mejor que nos distanciemos, porque por mucho que nos amemos, todo en esta vida no se puede obtener. Tienes que dejar tu orgullo a un lado, cosa que esta vez no puedo hacer...
Narra Caitlin.
Dejo el móvil en la mesita y me tumbo en la camilla bien. Tapándome hasta arriba. Lágrimas salen de mis ojos una tras otra.
¿Por qué todo el mundo me engaña? ¿Es que tengo pegado a la espalda un papel que diga 'Soy frágil, puedes hacerme daño y abandonarme si eres importante en mi vida'? Joder, estoy cansada de todo. Cansada de que me tomen por tonta. Esta tonta, cualquier día explotará y soltará todo lo que siente.
Pero de momento, no me queda más que seguir derramando lágrimas, tragarme todo lo que siento y seguir sufriendo en esta vida de perros.
____
RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.
Vale, sé que el anterior capítulo fue una kk. Y sé que no os gustó mucho, pero joder, 22 jodidos RT's de 28 o 29....
Mira, si no me conseguís más lectoras, tendré que darle un tiempo a esta novela y seguirla más adelante. Porque si vais a pasar de mí cuando suba un capítulo mierda porque tuve una mierda de día.... paso de comerme el coco.
Así que esto está en vuestras manos. Decidme qué os pareció y votad en las reacciones de abajo.
Donna scars.
—¿Cómo estás?—Chris dice, antes de atacarme a besos en la mejilla. No paro de reír.
—Bien, bien.—contesto riendo. Se separa y mi madre me abraza.—Mami.—la abrazo con más fuerza aún.
—Oh mi amor, cuando tu padre me llamó diciendo que tuvieron que operarte de urgencia, tenía tanto miedo.—besa mi mejilla.
Se separa de mí y miro a toda la habitación y Justin no está.
—Un momento.—asienten y empujo las ruedas de la silla, yendo hacia la puerta. Salgo y veo a Justin caminar por el largo pasillo.
—¡Justin!—grito. Se da la vuelta y me mira. Voy hacia él, me van a salir callos en las manos.—¿Dónde vas?—digo ya cerca de él.
—Cait, me tengo que ir. ¿Vale? No puedo quedarme, además, tienes a tu familia aquí. ¿Qué hago yo aquí?—rasca su nuca.
Lo miro detenidamente y ahora es cuando me doy cuenta de todo. Me levanto de la silla.
—Cait, no te lev-
Apoyo el pie izquierdo en el derecho y me agarro a los hombros de Justin. Le quito las gafas y mi boca cae al suelo.
—¿Qué ha pasado?—digo horrorizada al ver su ojo morado. Y no me di cuenta de su labio inferior, con dos cortes.
—No importa eso ahora...—suspira.—Cait, tengo que irme a casa.—me da un beso en la mejilla y se gira, empezando andar.
Y me deja allí, con cara de gilipollas y sus gafas de sol en la mano.
Narra Justin.
Mi hermana me abraza fuerte.
—No quiero que te vayas.—murmura cerca de mi oído.
—Volveré pronto Jaz, ya verás. Te lo prometo.—acaricio su espalda. Se separa de mí y Jaxon me abraza.
—Lo siento.—su voz está rota.
—No pasa nada, pero prométeme que no volverás a tomarlas. Por nada del mundo.—asiente mientras me abraza aún.—Eso es.—me separo y veo a mis padres en la puerta de mi casa, discutiendo de nuevo.—Jaz, diles a los chicos y a Cait que, que siento no haberme despedido. ¿Vale? Y a Cait dile también, que no se enfade, que prometo volver a por ella.—ella asiente. Sonrío de lado.
Me acerco al coche, cuando veo a mi madre correr hacia mí. Río, es tan pequeñita.
—Mi amor, siento todo esto.—dice, para luego abrazarme con fuerza. Le sigo el abrazo y beso la parte superior de su cabeza.
—No fue tu culpa. cuando llegue llamaré, ¿vale?—asiente y me agarra de las mejillas, para empezar a darme mil besos en la mejilla derecha.
—Te quiero mucho mi niño.—sonrío.
—Yo a ti también mamá.—beso su frente y me giro, metiéndome en el coche.
Allá voy Canadá...
—Papá, es mío.—la voz de Jaxon suena por toda la casa. Mi padre lo mira serio.
—¿Cómo?
—Que Justin no ha recaído, que es mía la droga.—muerdo mi labio con nerviosismo. Y lo que me temía...
Mi padre se intenta abalanzar a él, pero me pongo delante y lo empujo.
—¡Jeremy por dios!—mi madre grita a punto de llorar.
—¡Suéltame Justin, que le voy a enseñar que en esta casa no queremos más droga en la vida!—se resiste.
—¡Papá, para joder!—Jazzy grita asustada. Empujo como puedo, pero tiene más fuerza.
—¡Suéltame!—me empuja con fuerza por el hombro y noto un 'crack' proveniente de mi clavícula.
—¡La puta droga es mía! ¡Jaxon sólo quería cubrirme!—se hace el silencio.—¡Venga, pégame a mí! ¡Si es que tienes pelotas!—lo provoco y me pega un puñetazo en el pómulo derecho.
Mi madre y mi hermana sueltan un grito ahogado, me llevo la mano a la mejilla. Duele como su puta madre.
—Mañana te quiero fuera de esta casa.—murmura con un tono amargo.
—Antes que vivir con un hijo de puta, con gusto me voy.—choco mi hombro con el suyo con fuerza, y voy a mi habitación.
Narra Caitlin.
—¡Christian! ¡No seas guarro!—grito riendo fuerte, me duele la barriga de tanto reír.
—Joder, con las manos todo sabe mejor hermanita.—se lame el ketchup de los dedos.
—Sí, pero por muy bien que sepa, tienes que tener algo de educación rubio.—le pego un codazo.
—Ni educación ni leches, eres mi hermana mayor, ya, pero hay que vivir la vida a lo loco.—dice mordiendo un nugget de pollo.
—Mojando los dedos en el ketchup y lamerlos, ¿no?—arqueo una ceja.
Se queda callado.
—Eso es exactamente a lo que me refiero.—dice asintiendo. Río nuevamente y dejo la bandeja a un lado de la camilla.
—Sabes que esto hay que sacarlo de aquí como sea, ¿verdad?—asiente.
—Ahora salgo por la ventana y ya.—dice quitándole importancia al asunto. Río leve.
Lo miro y es que está tan grande ya, parece que él es mi hermano mayor.
—Te eché de menos.—murmuro. Me mira y sonríe.
—Yo también.—se levanta y me da un pequeño abrazo, le sigo el abrazo.
·
—Está preciosa mi amor.—dice mi madre escondiendo un mechón de mi pelo tras mi oreja derecha. Sonrío sin poder evitarlo.—¿Dónde está Justin?—pregunta.
Frunzo el ceño.
—¿Cómo sabes su nombre?
—Oh cielo, como para no saberlo. Cariño, a Justin lo conozco desde que era como esta camilla de alta.—suelta una risa leve. Arqueo las cejas, sorprendida por completo.
—Explícate.
—¿No te acuerdas? Oh cariño, Justin y Chris eran muy amigos de pequeños. Y tú estabas loquita por él de pequeña, al igual que él de ti.—el corazón se me para por unos segundos.
Vuelvo a fruncir mi ceño.
—No.... no me acuerdo.—murmuro.
—Pues es increíble que no te acuerdes, siempre te estaba tirando del pelo.—mamá deja escapar una risa leve.
—¡Hijo de puta! ¡Ya me acuerdo!
—¡Esa boca!
—Pero, él no me dijo nada...—miro a mi madre.
—Pues será porque tampoco se acuerda cariño. Hace bastante tiempo de ello, y los dos habéis cambiado mucho. Papá me dijo que estábais saliendo, pero ya no. ¿Qué pasó?—me mira con sus ojos azulados.
—Creía que era demasiado pronto para empezar una nueva historia.—murmuro, dirigiendo mi mirada a mis manos.
—Cielo.—la miro.—Hace tiempo que empezásteis esa historia, sólo hace falta que estéis juntos de una vez por todas.—un escalofrío recorre todo mi cuerpo, empezando por mi espina dorsal.
·
Doy a la tecla 'llamar' y me pongo el móvil en la oreja. Esperando a que lo coja...
Narra Justin.
Canción.
Mi teléfono empieza a sonar, con mi mano derecha saco el móvil de mi bolsillo y descuelgo sin mirar quién es.
—Sí.
—Justin, soy Cait.—el corazón me da un vuelco. Trago saliva.
—Hola reina, ¿qué pasa?—intento no sonar nervioso.
—Hijo de puta, ¿cómo no me dijiste que eras el niño cabrón que me tiraba del pelo?—su tono de voz es divertido.
Frunzo mi ceño.
—¿Qué dices?
—Coño, que mi madre me ha dicho que tú eras íntimo de mi hermano Chris cuando érais pequeños. Y que me tirabas del pelo todo el rato, Bieber.—suelta una risa leve.
—Espera... ¿Me estás jodiendo rubia? ¿Eras esa niña con coletas tan bonita?—arqueo las cejas.
—Puede ser.—se está riendo. Sonrío.
—Ohhh, yo estaba loco por ti entonces desde pequeño.—muerdo mi labio.
Oigo como suspira y una risa leve nerviosa sale de ella.
—Parece que era mutuo.—murmura. Mi sonrisa crece al imaginarla sonrojada como un tomate.—Y por eso te llamaba, ¿qué tal si nos damos una oportunidad?—mi sonrisa va disminuyendo.
—Cait...
—Sé que suena estúpido, pero... los dos juntos estaríamos mejor.—mi respiración se entrecorta.
—No podemos...
El silencio reina, sólo se escucha el motor de mi coche, mientras que conduzco.
—¿Te has cansado de mí?—su voz suena rota.
—No, no, no. Caitlin nunca me cansaría de ti preciosa.—digo rápidamente. No quiero que piense esa mierda.
—¿Entonces? ¿Qué está mal? Los dos nos amamos, estamos la mayoría del tiempo juntos...
—Cait, no podemos porque ahora mismo estoy en un coche montado dirigiéndome a Canadá. Me voy una temporada.—y justo después de decir eso, oigo un pitido. Acaba de colgarme.
Suspiro y finalizo la llamada, tirando el móvil al asiento del copiloto.
Lágrimas se acumulan en mis ojos y pego un puñetazo al volante.
—¡Joder!—grito, intentando descargar mi ira...
Todo esto es una mierda. Me encantaría dar marcha atrás e ir a por Caitlin y estar con ella. Pero algo dentro de mí, me dice que es mejor que nos distanciemos, porque por mucho que nos amemos, todo en esta vida no se puede obtener. Tienes que dejar tu orgullo a un lado, cosa que esta vez no puedo hacer...
Narra Caitlin.
Dejo el móvil en la mesita y me tumbo en la camilla bien. Tapándome hasta arriba. Lágrimas salen de mis ojos una tras otra.
¿Por qué todo el mundo me engaña? ¿Es que tengo pegado a la espalda un papel que diga 'Soy frágil, puedes hacerme daño y abandonarme si eres importante en mi vida'? Joder, estoy cansada de todo. Cansada de que me tomen por tonta. Esta tonta, cualquier día explotará y soltará todo lo que siente.
Pero de momento, no me queda más que seguir derramando lágrimas, tragarme todo lo que siento y seguir sufriendo en esta vida de perros.
____
RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.
Vale, sé que el anterior capítulo fue una kk. Y sé que no os gustó mucho, pero joder, 22 jodidos RT's de 28 o 29....
Mira, si no me conseguís más lectoras, tendré que darle un tiempo a esta novela y seguirla más adelante. Porque si vais a pasar de mí cuando suba un capítulo mierda porque tuve una mierda de día.... paso de comerme el coco.
Así que esto está en vuestras manos. Decidme qué os pareció y votad en las reacciones de abajo.
Donna scars.
No hay comentarios:
Publicar un comentario