sábado, 5 de octubre de 2013

Capítulo 5

Narra Caitlin.

Canción
Ves pasar tu vida a toda hostia frente a tus ojos. Y sin darte cuenta, ves lo corta que ha sido...
¿Estoy preparada para decir 'Adiós'? No, no lo estoy. Porque no veo ninguna luz al final del túnel. Ni siquiera estoy en un jodido túnel. 
Estoy en una puta mesa de operaciones, mis ojos se volvieron blancos, mi corazón no funciona... Pero oigo aún las voces de los médicos gritando....

¡Traed las putas cosas, coño! ¡Se nos va!—punzada¡Hay que cortar! ¡Morirá si no le amputamos la pierna!
—Pero doctor...
—¡No quiero ningún 'pero'! Hay una vida en juego, y no voy a dejarla ir.

Narra Justin.

Persigo a Caitlin mientras su risa resuena en mis oídos. La agarro de la cintura, cogiéndola. Ella grita riendo a carcajadas y beso su mejilla con dulzura.
—Te quiero.—dice, girándose y quedándose a centímetros de mí. 
—Yo más.
—Imposible.—sonríe.
—Nada en esta vida es imposible Caitlin.—la pego a mí por completo.
—Sí que hay cosas imposibles... —suspira.—Esto es sólo un sueño, ni siquiera salí de la puta sala de operaciones y aquí estás tú, soñando con una chica la cual se odia a sí misma... —trago saliva.

Me despierto, giro mi cabeza y veo a mi lado a Will.
—¿Aún no salió?—pregunto, me mira y asiente.—¿Está bien?—me incorporo.
—Dicen que sí, pero hubo un problema... Hubo un momento en el que su corazón se paró y pensaron en amputarle la pierna, pero al final pudieron reanimarla.—suspiro aliviado.
—¿Usted entró a verla?—asiente.
—No me trates de usted Justin, llámame Will.—me sonríe.—Entra, estoy seguro que desea verte.—me levanto y sin pensármelo entro en la habitación.
—Me cago en la puta vía de los coj- ¡Justin!—río y corro hacia ella, abrazándola. Me sigue el abrazo y le doy un beso en la mejilla.
—Gracias a dios.—me separo de ella y acaricio su rostro algo pálido. Sonríe y beso esta vez su frente.—Me asusté tanto Cait, no tienes ni idea del miedo que tenía.—se me forma un nudo en la garganta.
—Lo siento, no hago más que hacer sentir mal a la gente...—dice, borrando la sonrisa de sus labios.
—No digas eso. Nunca vuelvas a decir eso.—la vuelvo a abrazar, sin poder evitar que los ojos se me agüen por completo.—Te quiero mucho Caitlin, no lo olvides bonita.—suelta un sollozo y se me parte el alma en dos.—No llores que lloro yo también. Que soy muy sensible.—suelta una pequeña carcajada y me aprieta a ella.

·

—Justin, vete a casa a descansar.—Caitlin insiste y niego con la cabeza.
—Me voy a quedar aquí, no te puedo dejar sola. Tu padre me dejó a tu cargo.—digo mientras hago malabares con limones de plástico que habían en la entrada.
—Como quieras.—dice soltando un suspiro. Dejo los limones en la mesita y me acerco a ella.
—¿No quieres que esté aquí?—arqueo una ceja. Me saca su dedo corazón.
—¡Claro que sí quiero! Pero, has estado toda la noche aquí. —se encoge de hombros. —Por cierto, ¿voy a tener que volver a ir a rehabilitación?—asiento y bufa.—Odio eso, me dan lo de los viejos para no caerme.
—No tendrán que dártelo.—me encojo de hombros. Frunce su ceño.
—¿Y eso?—pregunta.
—Te apoyas en mí y ya no te caes.—le guiño un ojo y sonríe. Me siento a un lado de la camilla y suspiro.—¿No tienes sueño?—niega con la cabeza.
—¿Tú?
Asiento y ríe leve.
—Anda, túmbate aquí conmigo.—se mueve con cuidado a un lado y niego con la cabeza.—Justin, que me cago en tu puñetera cara.—amenaza. 
—¿Seguro? Estarás incómoda. Yo me duermo en la sil-
—Como no te tumbes aquí, me encargaré de que no tengas hijos nunca.—me tumbo rápidamente, con cuidado. Ríe fuerte.—Buen chico.—acaricia mi pelo y giro mi cabeza, mirándola mal.
—Lo primero, deja de acariciarme el pelo, sabes que lo odio. Lo segundo, no soy un perro. Y lo tercero.... no hay tercero.—vuelve a reír.
Me incorporo y veo que estoy en el lado de su pierna recién operada.
—Me cambio de sitio, porque sé que te voy a dar y me vas a dejar sin polla.—doy un pequeño salto y ando hacia el otro lado, mientras Cait se mueve al otro lado riendo leve.

Me tumbo de lado, mirando hacia ella. Apoyo mi codo en la almohada y así estoy más cómodo.
Cait gira su cabeza, mirándome. Sonríe y le devuelvo la sonrisa. 
—¿Tu madre sabe que estás aquí?—pregunta. Asiento y bostezo, pegándoselo a ella. Reímos.—Justin, ¿me harías un favor?
—Claro, ¿qué pasa?
—Quiero ver mi pierna.—la miro fijamente, y en sus ojos puedo ver tristeza. Bajo de la camilla y voy a su lado.
Quita las sábanas de encima suya. El corazón se me desboca al ver su pierna izquierda entera vendada.
Baja de la camilla, sin apoyar la pierna. Se queda sentada y suspira.
—¿Me ayudas?—su voz está rota. Asiento.—Empieza quitando la venda del muslo.—me agacho y con cuidado empiezo a quitarla. 
Muerdo mi labio al ver otra nueva cicatriz. Dejo de quitar la venda y miro a Caitlin, la cual mira su pierna con ojos llorosos.
Sonríe, sarcástica.
Canción.
—Esto era lo único que necesitaba para tener ganas de acabar con todo.—susurra.
—No digas eso.—empiezo a vendar de nuevo la pierna y suelta un sollozo.
—Es la verdad, para tener la pierna hecha polvo que me la hubiesen cortado, o mejor; que me hubiesen dejado descansar en paz.—termino de ponerle bien la venda y me levanto.
—Cállate.—mi mirada empieza a nublarse. Me mira, esos ojos tan bonitos no deberían soltar una lágrima nunca.—Si estás aquí, digo yo que será por algo.—suspiro.—Cait eres jodidamente hermosa. Y me da igual que no lo admitas, te lo voy a repetir las veces que haga falta.—cojo su cara entre mis manos, obligándola a que me mire. Suspiro fuertemente. Lo voy a decir.—Eres perfecta para mí. Yo te... Joder, Caitlin yo te amo y ni siquiera te das cuenta de eso. Si te pasara algo peor, dios no lo quiera, me moriría. Simplemente eres tan imprescindible para mí como el aire para vivir. Te necesito tanto como el mundo la música. Cada día que despierto, tú eres la primera que se cuela en mi mente. ¿Cómo es eso posible?—lágrimas empiezan a pinchar tras mis ojos. Ella tiene su mirada fija en la mía, anonadada.—Si te importó tres cuartos lo que te dije, dame una hostia y me voy.—Y me la da, dejándome a cuadros.
Me separo de ella y me giro, cuando agarra mi brazo y tira de éste. Girándome, me agarra de la camisa y me acerca a ella rápidamente.
—Bésame de una vez.—susurra, mirándome directa a los ojos. 
Lo hago. Junto mis labios con los suyos y empezamos así a besarnos, pero no con fuerza ni nada; sino suave, sin prisas, saboreando nuestras bocas.

·

Una semana después.

Con cuidado nena.—murmuro agarrándola por la cintura. Sus piernas flaquean al dar el segundo paso. Le fallan y la cojo. 
—Esto es una mierda.—su voz suena rota.
—Hija, es la primera sesión, aún tienes que seguir practicando.—Will habla desde la puerta.—Chicos me voy ya, a la noche vengo.—se acerca a Caitlin y le da un beso en la mejilla.—Cuídamela.—me dice.
—Eso siempre Will.—le guiño un ojo y ríe leve. Para luego desaparecer de la sala, dejándonos a Cait y a mí solos en ésta.—¿Quieres que volvamos a la habitación?—asiente.

·

Canción.

Miro a los dos lados.
—Todo despejado.—susurro. Cait ríe por lo bajo, haciéndome sonreír.—¿Preparada?—susurro e su oído.
—Sip.—acentúa la 'p'. 
—¿Lista?—vuelvo a susurrarle.
—Justin, venga ya coño. Que al final va a venir alguien.—río leve ante su impaciencia y cojo impulso. Agarro bien la silla.
—¡Ya!—grito y empiezo a correr empujando la silla de ruedas donde va Cait. 

Caitlin no deja de reír, me paro al ver a un enfermera y Caitlin intenta aguantar la risa, pero no puede.
—¡No se puede correr por los pasillos!—grita la vieja. Empiezo a reír con Caitlin.—¡Desvergonzados! ¡Id ahora mismo a la habitación!—vuelve a gritar. 
—¡A la orden mi sargento!—me cachondeo de ella y Caitlin empieza a reír más que antes. Empujo la silla y voy corriendo a la habitación, mientras que la enfermera se ha quedado con las ganas de matarme brutalmente...

—Venga, a la de tres.—la agarro por la cintura.—Una... dos... y tres.—se impulsa y la cojo fácilmente.
La coloco en la camilla y me siento a su lado.
—¡Desvergonzados!—Cait imita a la enfermera con una voz de vieja. Empiezo a reír y ella se une a mí.—Será puta la vieja amargada. Haber si la trinco.—niego con la cabeza.
—Mira que eres mala.—se encoge de hombros y apoya su cabeza en mi hombro.—Qué te ocurre Caitlin.—digo con voz grabe. Suelta una pequeña carcajada.
—Sólo, abrázame Justin.—murmura calmada. 
Paso mis brazos por su cuerpo, abrazándola cálidamente.
—¿Así está bien?—pregunto. Asiente y me sigue el abrazo.

—Te quiero mucho.—susurra.
—Yo también te quiero Cait. Y mucho se queda corto.—susurro. Se separa un poco y de mí y cuelga sus brazos de mis hombros, mirándome fijamente.
—Demuéstramelo.—hecha mi pelo hacia atrás, acariciando cada mechón corto de éste.
—¿Cómo?—se encoge de hombros.
—Comiéndome la boca, por ejemplo.—dice mordiendo su labio. Humedezco mis labios y pego mis labios a los suyos. Como un jodido imán.

Me agarra de las mejillas y su lengua empieza a explorar toda mi boca, cada rincón. Dejándome atontado por completo. 

Tengo por seguro, que no voy a dejarla ir nunca. En mi puta vida haría algo así de estúpido.....

_____________

RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.

Necesito más lectoras. No puedo tener simplemente menos de 30 lectoras. Osea NO. 
Por favor, sólo os pido una jodida cosa: COMENTAD EN EL BLOG O ME DECÍS POR TWITTER QUÉ OS PARECIÓ EL CAPÍTULO. No paséis de mí. No seáis lectoras fantasmas, por el amor de dios.

También votad las reacciones debajo del capítulo, quiero que al menos os molestéis en dar un jodido 'click' en una de las opciones....

Recomendarme, u os haré sufrir con los demás capítulos. Vosotras veréis....

-Donna Scars.


1 comentario: