Llevo un trozo de pollo a mi boca y empiezo a masticar.
—Bueno, ¿cómo está la abuela?—mi madre rompe el silencio.
—Bien, pero no me ha gustado dejarla sola.—dejo el tenedor en el plato y bebo un poco de agua.
—Hijo tú sabes que nos encantaría que se viniese, pero no tenemos habitación.—mi madre me manda una mirada de consolación. Asiento.
—Pero se podría quedar en mi habitación, yo dormiría en el sofá. A mí no me importa y lo sabes mamá.—me encojo de hombros.
—Lo que no veo yo lógico es que mi hijo de 19 años aún viva con nosotros.—salta mi padre.
—Jeremy..
—No mamá, déjalo. Si tuviese un lugar donde quedarme, me iría de aquí cagando leches.—digo sin mirar a mi padre.
—Pues ya empiezas a buscarte un trabajo, y de tu sueldo te compras una casa.—dice mi padre secamente.
—Tranquilo, ya lo buscaré.—lo miro, y veo que él también me mira.
—No puedo fiarme de un drogadicto como tú.—niega con la cabeza. Me levanto de golpe, captando la mirada de mi familia.
—No me toques los cojones con ese tema, Jeremy.—mi mandíbula está tensada, a punto de hacer que mis dientes revienten.
—A mí no me hables así, soy tu padre y merezco un respeto de tu parte.—se levanta él también, enfrentándome.
—Si tú me respetases y me hablases como es debido, yo haría lo mismo. Pero no te estás comportado para nada como un padre, un padre confía en su hijo, lo ayuda a salir de todo. No se queda sentado a esperar lo que hace su hijo por su cuenta. Eres un cabrón y mamá no te ha dejado ya porque tiene miedo a que le pongas una mano encima. Y créeme, si se la llegas a poner, te mato maldito hijo de perra.—mi padre tensa la mandíbula y mira a mi madre de reojo.—Si vas a mirar a tu mujer, la miras de frente y con una puta sonrisa en la cara. No la mires como si fuese una mierda. Ella vale más que tú para que la mires por encima.—me vuelve a mirar y suelta una risa cínica.
—Por favor, Justin cállate.—mi madre murmura en un hilo de voz.
—Lo siento mamá. Pero no sé por qué sigues con este cabrón.—mascullo, y parece que eso fue lo que lo empeoró todo.
Mi padre viene hacia mí con rapidez y me empuja tan fuerte que caigo al suelo.
—¡Papá no!—la voz aguda de mi hermana resuena por toda la casa.
—Maldito mamón. Te vas a arrepentir de haber nacido.—me agarra por la camisa, levantándome del suelo.
—No haberte follado a mi madre.—digo con "humor". Y como me esperaba, se cabrea aún más.
—Hijo de puta.—masculla. Para luego tirarme con fuerza y con dificultad hacia la puerta de la entrada. Reventando la puerta vieja y haciéndome caer fuera de la casa. Así captando la mirada de media playa.
Noto un inmenso dolor en mi espalda y mis hermanos gritan a mi padre cosas que no logro escuchar.
Empiezo a escuchar un barullo, mi cabeza empieza a doler.
Narra Caitlin.
Río leve y pego a Phil en el hombro. Él ríe conmigo.
—Igual me quieres.—me abraza de lado por la cintura y me besa la mejilla tiernamente.—Me tengo que ir preciosa.—con su dedo índice me obliga a mirarlo, así dándome un pequeño beso en los labios.—Nos vemos mañana.—me guiña un ojo y asiento. Se levanta del escalón de mi asa y se va, dejando rastro con su cigarro a medio encender.
Sonrío y la noche empieza a refrescar. Me levanto, dispuesta a entrar en mi casa, cuando...
—¡Caitlin!—Bella aparece corriendo.—Tía, ni te imaginas qué ha pasado.
Frunzo el ceño.
—¿Qué pasó?—pregunto curiosa.
—Han detenido al padre de Justin.—abro mis ojos exagerada.
—¿Por qué?
—Al parecer Justin peleó con él, y pues Jeremy lo empujó contra la puerta y pues por un poco más y deja a Justin discapacitado.—arqueo mis cejas y llevo mi mano derecha a mi boca abierta.
—¿Él está bien?—se forma un nudo en mi garganta. Asiente.
—Ya está mejor, acabo de llegar de su casa. ¿Por qué no te llegas ahora?
—Sí, ahora mismo voy a ir. Necesito asegurarme de que está bien.—suspiro.
Sonríe y me despido de ella con un ligero abrazo, para luego dirigirme a casa de Justin...
·
Voy a llamar, cuando veo que no hay puerta. Vaya....
Me asomo un poco, ya que escucho a gente hablando y una es Justin.
—¿Hola?—digo lo suficientemente alto como para captar la atención de todas las personas que estuvieran allí.
—¡Caitlin!—Jaxon viene corriendo y me sonríe.
—Hola Jax. ¿Puedo pasar a ver a tu hermano?—pregunto y asiente.
—Claro que sí, pasa.—sonrío en forma de agradecimiento y me guía hacia una habitación.—Mamá, Jaz, dejar a Justin sólo con Cait.—susurra y ella salen de la habitación.
—Hola querida, debes s- ¡Un momento! ¡Yo a ti te conozco!—una mujer realmente guapa me mira de arriba abajo.—Caitlin Beadles, has crecido un montón cielo. Estás hermosa.—me abraza sin más. Río leve y le sigo el abrazo.
—Gracias, yo de usted no me acuerdo. Lo siento.—hago una mueca al separarnos.
—Ay, no pasa nada cielo. Me alegra mucho volver a verte guapísima.—me acaricia la mejilla con ternura y no puedo dejar de sonreír. Esta mujer es adorable.
Se va a la cocina, acompañada de Jaxon. Y de Jazzy, que antes me mira con cara de pocos amigos, fulminándome completamente. En cambio yo le regalo una sonrisa. Me acerco a la puerta del cuarto donde Justin está, supongo que será su habitación...
Toco y veo a Justin tumbado en su cama. Se incorpora un poco y me mira sorprendido.
—¿Puedo pasar?—digo tímida. Asiente y entro, cerrando la puerta tras mí. Suspiro y me acerco a él a paso lento.—¿Cómo estás?—me quedo quieta un poco apartada de su cama... y de él.
Se encoge de hombros. Pone su almohada a su espalda y se sienta así apoyando la espalda en la almohada.
—Podría estar peor.—me mira y frunce el ceño.—¿Por qué te quedas ahí? Siéntate en la cama, no te voy a comer... a menos que tú quieras.—mueve sus cejas con ligereza, haciéndome reír. Hago caso y me siento en un hueco de su cama.
—Nunca cambies.—digo aún riendo. Sonríe.
—No lo haré.
Se forma un silencio y suspiro. Vamos allá Caitlin..
—Justin, yo... Soy una hija de puta muy grande. Sé que debía hablarte sobre esto cuando estabas en Canadá, pero no podía. Sentía una impotencia y no sabía cómo decírtelo.—muerdo el interior de mi mejilla.—Sólo, si me perdonases, te lo agradecería...
—No tengo que perdonarte nada. El que se tiene que disculpar aquí, soy yo.—frunzo el ceño mirándolo anonadada. ¿Qué?—Ni siquiera estábamos saliendo, y actué así porque... porque estaba celoso. Porque se supone que tú me amabas, o al menos me querías. Y yo, yo sólo vine por ti preciosa. Por ti dejé a mi abuela sola en Canadá.—y no sabes lo culpable que me siento por ello.
Carraspeo y miro mis manos. No me di cuenta hasta ahora que estaba jugando con mis dedos nerviosamente. Me siento como una puta ahora mismo, ya sabéis.
—Cait.—levanto mi cabeza, mirando a Justin.—¿Me harías un favor?—asiento rápidamente, levantándome de la cama.
—¿Necesitas algo?—pregunto. Asiente.
—Que te quedes conmigo esta noche.—me sorprendo y a la vez no al oírlo.
—Justin, no sé si tu madre querrá que me quede.
—¡Nunca te diría que no!—se escucha desde fuera.
—¡Mamá!—Justin grita riendo. Río junto a él y me mira ya cuando nuestras risas cesan.—¿Entonces? ¿Me harías ese favor?—me mira con esos ojos, que... joder.
—Pero, ¿dónde dormir-
—Conmigo, no te voy a hacer nada.—frunce su ceño con una sonrisa doblada. Hago una mueca y asiento.
—Está bien, llamaré a mi padre para decirle...—sonríe y sacudo mi cabeza. Hijo de p- su madre.
·
—Toma querida, espero que te valga, es de mi hija.—Pattie me cede dos prendas de pijama de verano. Sonrío.
—Muchas gracias. De verdad yo no quiero molestar, pero es que Justin..
—Sí lo sé cielo, no importa. Justin está obsesionado contigo.—ríe leve y arqueo una ceja. Carraspeo incómoda.
—Bueno, pues, gracias y buenas noches.—digo, sin esperar respuesta y entro al cuarto de Justin de nuevo.
Me giro y lo veo sentado en el filo de su cama, sin camiseta y tocando su espalda.
—¿Te duele?—levanta su cabeza y me mira. Asiente y dejo el pijama en la cómoda, para acercarme a él. Me pongo arrodillada en frente suya.—¿Quieres que te de un masaje?—niega con la cabeza mostrándome una de sus preciosas sonrisas.—No me importa eh, soy buena en eso de dar masajes.—me encojo de hombros y vuelve a negar.
—No, déjalo. Puedo aguantar, gracias igual.—sonrío y me levanto.—Ahí tienes un baño.—señala una puerta abierta y asiento.
Cojo el pijama y entro al baño.
Me deshago rápidamente de mi ropa, quedando en ropa interior. Me pongo la camiseta de tirantes rosa palo con un estampado de conejito en la parte delantera y agarro la parte de abajo. ¿Qué mierda? ¿Son unas jodidas bragas? No, son los pantalones... o lo que queda de ellos.
Muerdo mi labio nerviosa, no quiero parecer una puta con eso, lo siento pero no. Abro la puerta y veo a Justin cambiándose de pantalones.
—Perdón.—murmuro. Me mira y ríe.—¿Puedo preguntarte algo?—frunce su ceño y asiente.—¿Qué le ha hecho tu hermana al pantalón del pijama?—enseño los mini pantalones y él los mira. Empieza a reír tan fuerte que me asusta.
—Mi hermana no se los pone siquiera, duerme en bragas Cait. ¿Por qué?—se acerca y me escondo más tras la puerta.
—¿Me podrías dejar un pantalón de chándal?—noto un calor subir a mis mejillas con ligereza.
—Claro, podría. ¿Qué problema hay con esos?—sé que se está riendo de mí... Muerdo el interior de mi mejilla y arqueo mi ceja izquierda.
—Justin, va a parecer que no llevo nada.—murmuro.
—¿Es eso un problema?—frunce su ceño con una sonrisa en sus labios.
—No jodas Justin.—mi voz suena como la de una niña caprichosa que no le dejan la tarjeta de crédito.
Sonríe y agarra una prenda de la cómoda, para acercarse a mí y dármelo en la mano.
—Gracias.—susurro bajo su mirada. Pero no suelta los pantalones, agarra mi mano y hace que salga del cuarto de baño.—¡Justin!—grito en un susurro y suelto los pantalones, tapándome como puedo.
—Lo siento, tenía que hacerlo. ¿Por qué te tapas?—tenso mi mandíbula.
—Nada, pues que estoy en paños menores.—me pongo los mini pantalones rápido, y como que no tapa mucho...
—Ya te he visto antes de bragas.—se encoge de hombros y empieza a inspeccionar mi cuerpo.
Niego con la cabeza y vuelvo al baño a recoger mi ropa.
·
—Cait.—se escucha de pronto. Abro los ojos y giro mi cabeza, mirándolo a mi lado.
—Qué Justin.—suspiro cansada.
Me mira, lo puedo ver por la claridad de la luna entrar por la ventana.
—Te eché de menos.—su seriedad me asusta y a la vez me entristece.
—Yo también.—susurro.
—¿Y qué mierdas haces con Phil? Él no te quiere como yo.—frunce su ceño y sonrío sin poder evitarlo.—¿Qué es tan gracioso?—pregunta al yo romper en una carcajada no muy fuerte.
Me incorporo y quedo sentada a su lado. Sigo riendo sin poder evitarlo.
—Eres tan celoso.—niego con la cabeza mientras mi risa va cesando poco a poco.—Justin, Phil y yo no estamos saliendo. ¿Yo con Phil? ¿Me estás vacilando? Sólo estábamos de rollo.
—¿Estabais? ¿Ya no?—se incorpora un poco y se sienta, apoyando su espalda en el cabecero de su cama.
—Ya no, creo.—me encojo de hombros y encojo mis piernas, agarrando estas con mis brazos y apoyando mi barbilla en mis rodillas.
Miro a Justin, que me mira con el ceño fruncido.
—¿Crees?—asiento y hace una mueca graciosa con su labio inferior.—Qué mala amiga eres.—sonríe y rasca su pectoral derecho.
—¿Por qué?—me hago la ofendida.
—Ni un abrazo ni un beso desde que he llegado.—sacude su cabeza y río leve. Suelto mis piernas y me acerco a él a gatas. Arquea su ceja mirándome y paso mi pierna derecha a un lado de él.
Me siento encima de su regazo y paso mis manos por su nuca, para luego abrazarle con ternura.
—Haberlo dicho antes.—susurro cerca de su oreja. Me sigue el abrazo, pasando sus brazos por mi cintura y dándome un pequeño apretón.
Alejo mi cabeza de su hombro y me quedo mirándolo de frente, muy cerca.
Él fija su mirada en la mía y veo como le salen arruguillas en su piel. Miro su sonrisa y sonrío sin remedio alguno.
—Me tienes loco.—acaricia mi cintura de arriba abajo, haciendo que me entre un escalofrío desde mi espina dorsal. Miro hacia otro lado, mientras noto mis mejillas enrojecer.—Mírame Cait.—lo miro directa a los ojos y sube su mano izquierda a mi mejilla, acariciándola con cuidado. Como si me fuese a romper.—Tienes unos ojos de ensueño.—mi sonrisa ni siquiera se fue antes, sigue ahí, plantada en mi cara.—Vuelve conmigo, por favor.—suspiro y quito mis brazos de sus hombros, decidida a quitarme de encima suya.—Cait.—me detiene, agarrando mis muñecas sin fuerza.
—Justin por favor.—ruego, pero lo deja pasar y me acerca más a él.
—Te voy a besar y me da igual que luego me pegues.—y no me deja contestar, cuando ya tiene sus labios pegados a los míos.
Narra Justin.
No se resiste, eso es buena señal. Empiezo a lamer su labio inferior, para que abra su boca y deje paso a mi lengua.
Cuando la abre aprovecho y la devoro como si fuese la última vez que la voy a besar.
Me sigue el beso y noto mi piel erizarse, mete su lengua en mi boca, tocando cada rincón de esta.
Noto y oigo mi corazón ir a toda hostia, a este paso, saldrá disparado por mi boca. Que ahora es dueña de Caitlin Beadles.
Se separa de mí, y doy gracias porque me estaba quedando sin aire.
Soltamos a la vez un gran suspiro y miro sus ojos, me mira y me fijo en su sonrisa.
—Gracias por no pegarme.—murmuro, suelta una pequeña y tierna carcajada.
—Da gracias a que tienes la espalda jodida.—se quita de encima mía y se tumba a mi lado.
—Me has seguido el beso Cait.—digo con un tono divertido.
Me mira tumbada y me fulmina con la mirada.
—Vete al cuerno.—cierra sus ojos y río. Sacudo mi cabeza y me tumbo con cuidado.
—Buenas noches Cait.—susurro y cierro mis ojos.
—Buenas noches Jussy.—sonrío y a los pocos minutos noto como Cait se abraza a mí, apoyando su cabeza en mi pecho.
Pero yo caigo en un profundo sueño al instante.
_
RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.
Bueno, pues ya estoy aquí. Espero que os haya gustado, porque a mí sí. Aunque fui un poco bestia con lo de Jeremy y Justin.... Bah.
Sólo quiero aclarar que no odiéis a Jeremy eh, porque no quiero que siempre en casi todas las novelas sea el malo. No es malo, sino que pierde los papeles en nada y pues... Justin le contestó, le ha provocado y al final tuvo que zurrarle.
Pero en serio no le odiéis, ya veréis el por qué más adelante.
Si me dejáis un comentario en el blog o por twitter, me animaréis a seguir subiendo y más de vez en cuando. Tengo muy buenas ideas para esta novela, para alargarla y pues quiero compartirla con vosotras.
Si queréis que os dedique un capítulo, no dudéis en decírmelo al final de vuestro comentario. Gracias por leer y que hayáis tenido unas buenas navidades y que los Reyes os traigan muchas cositas ♥♥
Donna.
—Bueno, ¿cómo está la abuela?—mi madre rompe el silencio.
—Bien, pero no me ha gustado dejarla sola.—dejo el tenedor en el plato y bebo un poco de agua.
—Hijo tú sabes que nos encantaría que se viniese, pero no tenemos habitación.—mi madre me manda una mirada de consolación. Asiento.
—Pero se podría quedar en mi habitación, yo dormiría en el sofá. A mí no me importa y lo sabes mamá.—me encojo de hombros.
—Lo que no veo yo lógico es que mi hijo de 19 años aún viva con nosotros.—salta mi padre.
—Jeremy..
—No mamá, déjalo. Si tuviese un lugar donde quedarme, me iría de aquí cagando leches.—digo sin mirar a mi padre.
—Pues ya empiezas a buscarte un trabajo, y de tu sueldo te compras una casa.—dice mi padre secamente.
—Tranquilo, ya lo buscaré.—lo miro, y veo que él también me mira.
—No puedo fiarme de un drogadicto como tú.—niega con la cabeza. Me levanto de golpe, captando la mirada de mi familia.
—No me toques los cojones con ese tema, Jeremy.—mi mandíbula está tensada, a punto de hacer que mis dientes revienten.
—A mí no me hables así, soy tu padre y merezco un respeto de tu parte.—se levanta él también, enfrentándome.
—Si tú me respetases y me hablases como es debido, yo haría lo mismo. Pero no te estás comportado para nada como un padre, un padre confía en su hijo, lo ayuda a salir de todo. No se queda sentado a esperar lo que hace su hijo por su cuenta. Eres un cabrón y mamá no te ha dejado ya porque tiene miedo a que le pongas una mano encima. Y créeme, si se la llegas a poner, te mato maldito hijo de perra.—mi padre tensa la mandíbula y mira a mi madre de reojo.—Si vas a mirar a tu mujer, la miras de frente y con una puta sonrisa en la cara. No la mires como si fuese una mierda. Ella vale más que tú para que la mires por encima.—me vuelve a mirar y suelta una risa cínica.
—Por favor, Justin cállate.—mi madre murmura en un hilo de voz.
—Lo siento mamá. Pero no sé por qué sigues con este cabrón.—mascullo, y parece que eso fue lo que lo empeoró todo.
Mi padre viene hacia mí con rapidez y me empuja tan fuerte que caigo al suelo.
—¡Papá no!—la voz aguda de mi hermana resuena por toda la casa.
—Maldito mamón. Te vas a arrepentir de haber nacido.—me agarra por la camisa, levantándome del suelo.
—No haberte follado a mi madre.—digo con "humor". Y como me esperaba, se cabrea aún más.
—Hijo de puta.—masculla. Para luego tirarme con fuerza y con dificultad hacia la puerta de la entrada. Reventando la puerta vieja y haciéndome caer fuera de la casa. Así captando la mirada de media playa.
Noto un inmenso dolor en mi espalda y mis hermanos gritan a mi padre cosas que no logro escuchar.
Empiezo a escuchar un barullo, mi cabeza empieza a doler.
Narra Caitlin.
Río leve y pego a Phil en el hombro. Él ríe conmigo.
—Igual me quieres.—me abraza de lado por la cintura y me besa la mejilla tiernamente.—Me tengo que ir preciosa.—con su dedo índice me obliga a mirarlo, así dándome un pequeño beso en los labios.—Nos vemos mañana.—me guiña un ojo y asiento. Se levanta del escalón de mi asa y se va, dejando rastro con su cigarro a medio encender.
Sonrío y la noche empieza a refrescar. Me levanto, dispuesta a entrar en mi casa, cuando...
—¡Caitlin!—Bella aparece corriendo.—Tía, ni te imaginas qué ha pasado.
Frunzo el ceño.
—¿Qué pasó?—pregunto curiosa.
—Han detenido al padre de Justin.—abro mis ojos exagerada.
—¿Por qué?
—Al parecer Justin peleó con él, y pues Jeremy lo empujó contra la puerta y pues por un poco más y deja a Justin discapacitado.—arqueo mis cejas y llevo mi mano derecha a mi boca abierta.
—¿Él está bien?—se forma un nudo en mi garganta. Asiente.
—Ya está mejor, acabo de llegar de su casa. ¿Por qué no te llegas ahora?
—Sí, ahora mismo voy a ir. Necesito asegurarme de que está bien.—suspiro.
Sonríe y me despido de ella con un ligero abrazo, para luego dirigirme a casa de Justin...
·
Voy a llamar, cuando veo que no hay puerta. Vaya....
Me asomo un poco, ya que escucho a gente hablando y una es Justin.
—¿Hola?—digo lo suficientemente alto como para captar la atención de todas las personas que estuvieran allí.
—¡Caitlin!—Jaxon viene corriendo y me sonríe.
—Hola Jax. ¿Puedo pasar a ver a tu hermano?—pregunto y asiente.
—Claro que sí, pasa.—sonrío en forma de agradecimiento y me guía hacia una habitación.—Mamá, Jaz, dejar a Justin sólo con Cait.—susurra y ella salen de la habitación.
—Hola querida, debes s- ¡Un momento! ¡Yo a ti te conozco!—una mujer realmente guapa me mira de arriba abajo.—Caitlin Beadles, has crecido un montón cielo. Estás hermosa.—me abraza sin más. Río leve y le sigo el abrazo.
—Gracias, yo de usted no me acuerdo. Lo siento.—hago una mueca al separarnos.
—Ay, no pasa nada cielo. Me alegra mucho volver a verte guapísima.—me acaricia la mejilla con ternura y no puedo dejar de sonreír. Esta mujer es adorable.
Se va a la cocina, acompañada de Jaxon. Y de Jazzy, que antes me mira con cara de pocos amigos, fulminándome completamente. En cambio yo le regalo una sonrisa. Me acerco a la puerta del cuarto donde Justin está, supongo que será su habitación...
Toco y veo a Justin tumbado en su cama. Se incorpora un poco y me mira sorprendido.
—¿Puedo pasar?—digo tímida. Asiente y entro, cerrando la puerta tras mí. Suspiro y me acerco a él a paso lento.—¿Cómo estás?—me quedo quieta un poco apartada de su cama... y de él.
Se encoge de hombros. Pone su almohada a su espalda y se sienta así apoyando la espalda en la almohada.
—Podría estar peor.—me mira y frunce el ceño.—¿Por qué te quedas ahí? Siéntate en la cama, no te voy a comer... a menos que tú quieras.—mueve sus cejas con ligereza, haciéndome reír. Hago caso y me siento en un hueco de su cama.
—Nunca cambies.—digo aún riendo. Sonríe.
—No lo haré.
Se forma un silencio y suspiro. Vamos allá Caitlin..
—Justin, yo... Soy una hija de puta muy grande. Sé que debía hablarte sobre esto cuando estabas en Canadá, pero no podía. Sentía una impotencia y no sabía cómo decírtelo.—muerdo el interior de mi mejilla.—Sólo, si me perdonases, te lo agradecería...
—No tengo que perdonarte nada. El que se tiene que disculpar aquí, soy yo.—frunzo el ceño mirándolo anonadada. ¿Qué?—Ni siquiera estábamos saliendo, y actué así porque... porque estaba celoso. Porque se supone que tú me amabas, o al menos me querías. Y yo, yo sólo vine por ti preciosa. Por ti dejé a mi abuela sola en Canadá.—y no sabes lo culpable que me siento por ello.
Carraspeo y miro mis manos. No me di cuenta hasta ahora que estaba jugando con mis dedos nerviosamente. Me siento como una puta ahora mismo, ya sabéis.
—Cait.—levanto mi cabeza, mirando a Justin.—¿Me harías un favor?—asiento rápidamente, levantándome de la cama.
—¿Necesitas algo?—pregunto. Asiente.
—Que te quedes conmigo esta noche.—me sorprendo y a la vez no al oírlo.
—Justin, no sé si tu madre querrá que me quede.
—¡Nunca te diría que no!—se escucha desde fuera.
—¡Mamá!—Justin grita riendo. Río junto a él y me mira ya cuando nuestras risas cesan.—¿Entonces? ¿Me harías ese favor?—me mira con esos ojos, que... joder.
—Pero, ¿dónde dormir-
—Conmigo, no te voy a hacer nada.—frunce su ceño con una sonrisa doblada. Hago una mueca y asiento.
—Está bien, llamaré a mi padre para decirle...—sonríe y sacudo mi cabeza. Hijo de p- su madre.
·
—Toma querida, espero que te valga, es de mi hija.—Pattie me cede dos prendas de pijama de verano. Sonrío.
—Muchas gracias. De verdad yo no quiero molestar, pero es que Justin..
—Sí lo sé cielo, no importa. Justin está obsesionado contigo.—ríe leve y arqueo una ceja. Carraspeo incómoda.
—Bueno, pues, gracias y buenas noches.—digo, sin esperar respuesta y entro al cuarto de Justin de nuevo.
Me giro y lo veo sentado en el filo de su cama, sin camiseta y tocando su espalda.
—¿Te duele?—levanta su cabeza y me mira. Asiente y dejo el pijama en la cómoda, para acercarme a él. Me pongo arrodillada en frente suya.—¿Quieres que te de un masaje?—niega con la cabeza mostrándome una de sus preciosas sonrisas.—No me importa eh, soy buena en eso de dar masajes.—me encojo de hombros y vuelve a negar.
—No, déjalo. Puedo aguantar, gracias igual.—sonrío y me levanto.—Ahí tienes un baño.—señala una puerta abierta y asiento.
Cojo el pijama y entro al baño.
Me deshago rápidamente de mi ropa, quedando en ropa interior. Me pongo la camiseta de tirantes rosa palo con un estampado de conejito en la parte delantera y agarro la parte de abajo. ¿Qué mierda? ¿Son unas jodidas bragas? No, son los pantalones... o lo que queda de ellos.
Muerdo mi labio nerviosa, no quiero parecer una puta con eso, lo siento pero no. Abro la puerta y veo a Justin cambiándose de pantalones.
—Perdón.—murmuro. Me mira y ríe.—¿Puedo preguntarte algo?—frunce su ceño y asiente.—¿Qué le ha hecho tu hermana al pantalón del pijama?—enseño los mini pantalones y él los mira. Empieza a reír tan fuerte que me asusta.
—Mi hermana no se los pone siquiera, duerme en bragas Cait. ¿Por qué?—se acerca y me escondo más tras la puerta.
—¿Me podrías dejar un pantalón de chándal?—noto un calor subir a mis mejillas con ligereza.
—Claro, podría. ¿Qué problema hay con esos?—sé que se está riendo de mí... Muerdo el interior de mi mejilla y arqueo mi ceja izquierda.
—Justin, va a parecer que no llevo nada.—murmuro.
—¿Es eso un problema?—frunce su ceño con una sonrisa en sus labios.
—No jodas Justin.—mi voz suena como la de una niña caprichosa que no le dejan la tarjeta de crédito.
Sonríe y agarra una prenda de la cómoda, para acercarse a mí y dármelo en la mano.
—Gracias.—susurro bajo su mirada. Pero no suelta los pantalones, agarra mi mano y hace que salga del cuarto de baño.—¡Justin!—grito en un susurro y suelto los pantalones, tapándome como puedo.
—Lo siento, tenía que hacerlo. ¿Por qué te tapas?—tenso mi mandíbula.
—Nada, pues que estoy en paños menores.—me pongo los mini pantalones rápido, y como que no tapa mucho...
—Ya te he visto antes de bragas.—se encoge de hombros y empieza a inspeccionar mi cuerpo.
Niego con la cabeza y vuelvo al baño a recoger mi ropa.
·
—Cait.—se escucha de pronto. Abro los ojos y giro mi cabeza, mirándolo a mi lado.
—Qué Justin.—suspiro cansada.
Me mira, lo puedo ver por la claridad de la luna entrar por la ventana.
—Te eché de menos.—su seriedad me asusta y a la vez me entristece.
—Yo también.—susurro.
—¿Y qué mierdas haces con Phil? Él no te quiere como yo.—frunce su ceño y sonrío sin poder evitarlo.—¿Qué es tan gracioso?—pregunta al yo romper en una carcajada no muy fuerte.
Me incorporo y quedo sentada a su lado. Sigo riendo sin poder evitarlo.
—Eres tan celoso.—niego con la cabeza mientras mi risa va cesando poco a poco.—Justin, Phil y yo no estamos saliendo. ¿Yo con Phil? ¿Me estás vacilando? Sólo estábamos de rollo.
—¿Estabais? ¿Ya no?—se incorpora un poco y se sienta, apoyando su espalda en el cabecero de su cama.
—Ya no, creo.—me encojo de hombros y encojo mis piernas, agarrando estas con mis brazos y apoyando mi barbilla en mis rodillas.
Miro a Justin, que me mira con el ceño fruncido.
—¿Crees?—asiento y hace una mueca graciosa con su labio inferior.—Qué mala amiga eres.—sonríe y rasca su pectoral derecho.
—¿Por qué?—me hago la ofendida.
—Ni un abrazo ni un beso desde que he llegado.—sacude su cabeza y río leve. Suelto mis piernas y me acerco a él a gatas. Arquea su ceja mirándome y paso mi pierna derecha a un lado de él.
Me siento encima de su regazo y paso mis manos por su nuca, para luego abrazarle con ternura.
—Haberlo dicho antes.—susurro cerca de su oreja. Me sigue el abrazo, pasando sus brazos por mi cintura y dándome un pequeño apretón.
Alejo mi cabeza de su hombro y me quedo mirándolo de frente, muy cerca.
Él fija su mirada en la mía y veo como le salen arruguillas en su piel. Miro su sonrisa y sonrío sin remedio alguno.
—Me tienes loco.—acaricia mi cintura de arriba abajo, haciendo que me entre un escalofrío desde mi espina dorsal. Miro hacia otro lado, mientras noto mis mejillas enrojecer.—Mírame Cait.—lo miro directa a los ojos y sube su mano izquierda a mi mejilla, acariciándola con cuidado. Como si me fuese a romper.—Tienes unos ojos de ensueño.—mi sonrisa ni siquiera se fue antes, sigue ahí, plantada en mi cara.—Vuelve conmigo, por favor.—suspiro y quito mis brazos de sus hombros, decidida a quitarme de encima suya.—Cait.—me detiene, agarrando mis muñecas sin fuerza.
—Justin por favor.—ruego, pero lo deja pasar y me acerca más a él.
—Te voy a besar y me da igual que luego me pegues.—y no me deja contestar, cuando ya tiene sus labios pegados a los míos.
Narra Justin.
No se resiste, eso es buena señal. Empiezo a lamer su labio inferior, para que abra su boca y deje paso a mi lengua.
Cuando la abre aprovecho y la devoro como si fuese la última vez que la voy a besar.
Me sigue el beso y noto mi piel erizarse, mete su lengua en mi boca, tocando cada rincón de esta.
Noto y oigo mi corazón ir a toda hostia, a este paso, saldrá disparado por mi boca. Que ahora es dueña de Caitlin Beadles.
Se separa de mí, y doy gracias porque me estaba quedando sin aire.
Soltamos a la vez un gran suspiro y miro sus ojos, me mira y me fijo en su sonrisa.
—Gracias por no pegarme.—murmuro, suelta una pequeña y tierna carcajada.
—Da gracias a que tienes la espalda jodida.—se quita de encima mía y se tumba a mi lado.
—Me has seguido el beso Cait.—digo con un tono divertido.
Me mira tumbada y me fulmina con la mirada.
—Vete al cuerno.—cierra sus ojos y río. Sacudo mi cabeza y me tumbo con cuidado.
—Buenas noches Cait.—susurro y cierro mis ojos.
—Buenas noches Jussy.—sonrío y a los pocos minutos noto como Cait se abraza a mí, apoyando su cabeza en mi pecho.
Pero yo caigo en un profundo sueño al instante.
_
RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.
Bueno, pues ya estoy aquí. Espero que os haya gustado, porque a mí sí. Aunque fui un poco bestia con lo de Jeremy y Justin.... Bah.
Sólo quiero aclarar que no odiéis a Jeremy eh, porque no quiero que siempre en casi todas las novelas sea el malo. No es malo, sino que pierde los papeles en nada y pues... Justin le contestó, le ha provocado y al final tuvo que zurrarle.
Pero en serio no le odiéis, ya veréis el por qué más adelante.
Si me dejáis un comentario en el blog o por twitter, me animaréis a seguir subiendo y más de vez en cuando. Tengo muy buenas ideas para esta novela, para alargarla y pues quiero compartirla con vosotras.
Si queréis que os dedique un capítulo, no dudéis en decírmelo al final de vuestro comentario. Gracias por leer y que hayáis tenido unas buenas navidades y que los Reyes os traigan muchas cositas ♥♥
Donna.
AWWWWWWW DONA HE LLORADO JOER. EL FINAL HA SIDO MUY BONITO.
ResponderEliminarA ver que me relaje..
"Justin: Te voy a besar y me da igual que luego me peges"
QUE SE AN BESADO Y CAIT LE A SEGUIDO EL BESO. AHÍ ME HA DADO UN ALGO LO JURO.
Solo se me ocurre decir ay ay ay ay ay.
Es que no puedo eh, no puedo de perfección jooo.
A Justin le mola Caitlin y a Caitlin le mola Justin. Hay amor, que lo sé yo.
Yo de momento odio a jeremy,no se,pero seguro que luego todo cambia jaja.
Ueno, espero el siguiente kjhgfdsfghkjl.
Bea.